COMUNA 3

Rechazaron la venta del edificio de Hebraica al SUTERH

Una asamblea de socios decidió rechazar la venta de la sede de Sarmiento, ubicada en el barrio de Balvanera, al sindicato de los encargados de edificios.


La comunidad de la Sociedad Hebraica Argentina (SHA) rechazó la oferta que el gremio de los encargados de edificios había hecho para comprar la histórica sede de Sarmiento 2233, en Once. Así, el SUTERH que lidera Víctor Santa María tendrá que dejar en suspenso su proyecto para mudar allí a su Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.
 
La construcción fue inaugurada en 1926. Tiene teatro, auditorio, canchas de vóley, básquet y futsal; además de biblioteca, café y salón de usos múltiples. Es un punto de encuentro para la comunidad y los vecinos.
 
La posible venta generaba divisiones dentro del club, donde muchos socios acusan a la comisión directiva actual y a la anterior de manejar de manera poco clara el destino del edificio. Por eso, el jueves 23 de agosto realizaron un abrazo a la sede.
 
En la asamblea del domingo pasado, los socios votaron pasar a un cuarto intermedio para esperar el cambio de autoridades, que ocurrirá en octubre, y luego volver a reunirse para continuar debatiendo el futuro del edificio. En la próxima reunión no se discutirá la oferta del SUTERH sino, directamente, si hace falta vender el edificio o no. El gremio de Santa María había ofrecido originalmente 11 millones de dólares, pero bajó la oferta a 9,85 millones.
 
En 2015, el gremio compró una torre que forma parte de la sede y que se construyó sobre su espacio aéreo. Así, posee del piso 5 al 13. "Con la venta de esa construcción, los directivos prometieron que se iba a poner en valor el resto del edificio. Pero eso no ocurrió. Por otra parte, nos aseguraron que se había vendido un 18% del total de la sede por US$ 3,5 millones, pero cuando pudimos ver el boleto de compraventa descubrimos que se escrituró por un 27%. Y se les firmó un 'derecho de preferencia', es decir que el SUTERH tiene ventaja sobre otros posibles compradores en caso de que los socios voten la venta futura. En este momento tenemos un condominio con el gremio y ahora entendemos que fue una maniobra para que pusieran un pie en nuestra institución", explicó a Clarín Valentín Bromberg, con 50 años de socio.
 
La asamblea se llevó a cabo en Pilar, donde Hebraica posee su otra sede y barrio cerrado. "Es angustiante porque no tenemos respuesta sobre el destino de la institución. La sede de Sarmiento no es un local más, tiene un valor histórico y cultural incalculable. Hubo una maniobra para desalentar la participación de los socios, al llevar la asamblea a Pilar", dijo a Clarín Rogelio Szmukler, también socio y participante de la asamblea en la que hubo más de 400 personas. 
 
El ex presidente de la asociación, Marcelo Diego Dinitz, publicó un comunicado en que el opinó sobre el valor de la propiedad. Según explica, inicialmente la oferta por parte del sindicato había sido de 11,5 millones de dólares; y este año la cifra bajó a 9,85 millones. "En la Argentina de hoy, cualquiera puede tener razón. Decir que la propiedad vale 12 millones de dólares puede ser acertado o totalmente fuera de contexto. Pero lo cierto es que encontrar un comprador que pague 10 millones es una misión imposible. Las propiedades valen lo que se paga y poner condiciones es decir como decir 'no vendo'. Estamos frente a una situación poco menos que alucinante".
 
En tanto, Nicolás Trotta, rector de la UMET, explicó a Clarín que "Luego de comprar la torre, Hebraica le consultó al gremio si quería avanzar con la adquisición del resto del edificio, de la planta baja al 4° piso y el teatro. Se hizo entonces una primera oferta, y ahora una segunda que fue distinta teniendo en cuenta los vaivenes económicos. Estamos esperando la respuesta. Nuestra voluntad es mudar allí la Universidad, pero siempre con el compromiso de respetar el patrimonio del edificio, y que tanto los socios del club como del sindicato puedan utilizar las instalaciones deportivas".
 
El edificio tiene además un importante conjunto cultural: siete murales que en 2015 fueron declarados Patrimonio Cultural de la Ciudad. Se trata de "Las Artes", de Antonio Berni; "La ofrenda de la nueva tierra" de Castagnino; "La Cultura dignifica a los hombres y hermana a los pueblos", de Demetrio Urruchua; "La Familia Hebrea", de Antonio Sibellino; "El Pueblo Hebreo y Éxodo", de Juan Batlle Planas; "Vitraux", de Luis Seoane López, y "La Hermandad de los Pueblos", de Leo Vinci.
 
 
 


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