EN LA COMUNA 8

El Gobierno analiza instalar una planta de quema de basura en un sitio de alto valor natural, arqueológico e histórico

Tras la aprobación de la incineración de basura, la primera planta se ubicaría en el Parque Ribera Sur, en Villa Riachuelo. A la oposición de los vecinos se suma la de organizaciones que defienden ese espacio ribereño, que albera especies típicas del humedal rioplatense y conserva huellas de los primeros habitantes antes de la conquista. Montenegro elabora un proyecto para la protección del área.



La escandalosa aprobación de la modificación de la Ley de Basura Cero, que abre las puertas a la incineración de residuos en la Ciudad, no puso fin a la polémica sino al contrario. Con la ley aprobada, comienza el debate sobre dónde pretende el Gobierno de la Ciudad instalar cada una de las plantas incineradoras. Y ante la primera confirmación de que una planta podría estar en Villa Riachuelo, la comunidad puso el grito en el cielo. Pero no sólo se oponen los vecinos. También, las organizaciones sociales que defienden la protección del último tramo del cauce viejo del Riachuelo, en Parque Ribera Sur.

El Cauce Viejo del Riachuelo es un curso de agua de 800 metros, rodeado de un espacio verde, rico en árboles y arbustos. Está en el Parque Ribera Sur, un predio gestionado por la Obra Social de los Trabajadores de la Ciudad de Buenos Aires (ObSBA), en Avenida Roca y General Paz, en el barrio de Villa Riachuelo, dentro de la Comuna 8. Según reconoció el ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Eduardo Macchiavelli, se estudia ubicar allí la primera planta incineradora de basura.



Vecinos de la zona ya habían manifestado su rechazo a la instalación de la planta, durante la última reunión del Consejo Consultivo Comunal realizada a fines de abril. Pero no son los únicos que se oponen. El Colectivo Ribereño, que nuclea a distintas organizaciones sociales, ambientalistas y vecinales, también expresó su repudio y advirtió que la construcción de una planta allí afectará un sitio que contiene patrimonio arqueológico, arquitectónico, urbano y natural. El grupo ya trabajaba en un proyecto para dar a conocer y proteger el lugar hace más de un año, pero con la confirmación del plan gubernamental de instalar allí una planta de incineración de residuos su preocupación por la preservación del sitio escaló.

El Colectivo destaca que El Cauce Viejo es una parte sobreviviente del antiguo territorio sobre el cual fue construida la ciudad de Buenos Aires. Hacia 1930 concluyeron las tareas de rectificación del Riachuelo y el río adquirió su forma de canal recto. El Cauce Viejo es el último tramo sin rellenar del antiguo cauce del Riachuelo en la Ciudad de Buenos Aires, donde se preserva en parte la forma del río antiguo con sus meandros y sus orillas cubiertas de vegetación, anteriores a su rectificación y conserva un entorno natural como el que conocieron sus primeros habitantes. De hecho, constituye el sitio de investigación arqueológica más antiguo en la ciudad y se halla reconocido por la Ley 25.743 de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico. Allí fueron hallados vestigios de la ocupación humana de grupos anteriores a la llegada de los primeros españoles.  Se trata, además, de investigaciones que siguen en curso.

“El cauce es un espacio olvidado, que no se conoce mucho, pero tiene un interés natural histórico para la ciudad de buenos aires. Tiene una especie de pequeña porción de un curso de agua que remite a lo que era el riachuelo hace muchos años, antes de la rectificación. Crece vegetación, hay pájaros, hay especies nativas como tala y coronilla. Fuimos al lugar con biólogos y todos señalaban que para la ciudad es importante conservarlo”, señalaron desde el Colectivo Ribereño a Nueva Ciudad. La agrupación nuclea a organizaciones como Expediciones a Puerto Piejo, el Club de Regatas Almirante Brown y el Centro de Estudios Ribera Buenos Aires, entre otros.

Entre las especies presentes en el área se cuentan diversos árboles y arbustos típicos del humedal rioplatense, como sauce llorón, tala, ceibo, penachos blancos, caña criolla, juncos, espinillos, cina-cina, ombú y pastizales altos. También, gran cantidad de pájaros y otros animales como chimango, carancho, garza mora, biguá, vizcacha, hornero, pájaro carpintero, viudita, benteveo, halconcillo, gallareta, lechuzón, chingolo, mojarra y culebra.



En el predio se conservan, además, elementos del mobiliario instalado en el antiguo Parque Almirante Brown, que incluía los terrenos del actual Parque Ribera Sur. Entre otros, un antiguo reloj solar y un rosedal. Pero sobre todo, el Parque alberga el Monumento al Almirante Brown más importante de la Ciudad de Buenos Aires, inaugurado en 1965 y hoy muy deteriorado.

“¿Qué estudios de impacto ambiental se realizaron para asegurar el cuidado del área? ¿Qué está haciendo el Gobierno de la Ciudad para proteger este espacio de alto valor ambiental? ¿Por qué no se presentó ningún plan de manejo que incluya la mejora y manejo adecuado del espacio? ¿Cómo va a afectar la planta al funcionamiento del Parque Ribera Sur, con sus espacios deportivos, piletas y zonas de parrillas abiertas al público? Por último, ¿qué estudios se realizaron para proteger el área arqueológica ubicada en el Parque, donde se realizaron hallazgos únicos de ocupación indígena en Buenos Aires antes de la llegada de los españoles?”, se preguntan desde el Colectivo.

Desde ese espacio buscan difundir las particularidades de un área verde e histórica poco conocida por los porteños, mientras mantienen reuniones con legisladores en pos de impulsar la protección de ese espacio. Por caso, la legisladora de Unidad Ciudadana Victoria Montenegro estuvo recorriendo la zona e interiorizándose sobre las particularidades del lugar, y según pudo saber este medio ya trabaja en la elaboración de un proyecto para declarar como bien integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (PCCABA) al Cauce Viejo del Riachuelo, en tanto lugar histórico -por su vinculación con acontecimientos del pasado de destacado valor antropológico, histórico y social-, por ser un paisaje cultural urbano de alto valor arquitectónico, por su unidad o integración con el paisaje, y por ser una zona arqueológica -donde se ha comprobado la existencia de vestigios de la ocupación humana de grupos anteriores a la llegada de los primeros españoles junto con relevantes testimonios paleontológicos-, entre otros.

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