COMUNA 11

Vecinos de Devoto desconfían del anuncio del cierre de la cárcel

El Gobierno dijo que clausurará la cárcel de Devoto en 2019; muchos vecinos temen que se convierta en otra promesa incumplida.


Los vecinos del barrio de Villa Devoto desconfían del anuncio del cierre de la cárcel convertida en un hito barrial desde 1927, que el gobierno nacional promete ahora para 2019. "No hay nada concreto. Desde ya que quiero que se avance, pero tantas veces escuchamos lo mismo que ahora sólo lo podré creer cuando vea algo que me lo demuestre", dijo a La Nación Manolo Fandiño, que reside a metros del complejo penitenciario.
 
Su vecino Esteban recordó que el rumor de la mudanza de la prisión existe desde que tenía 7 años; cumplió 77 y nada cambió. Como ellos, muchos más aguardan señales concretas de las autoridades.
 
"La voluntad política es trasladar la cárcel. El objetivo es que en 2019 ya no haya ningún preso en la unidad. Esta decisión le va a cambiar la vida al vecino", afirmó a La Nación Juan Ignacio Mahiques, subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial del Ministerio de Justicia de la Nación, a cargo del proyecto.
 
La iniciativa registra antecedentes inconclusos. En 2011, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció el cierre del complejo penitenciario y la construcción de una nueva prisión en Agote, en el partido de Mercedes, a 120 kilómetros de la ciudad.
 
Pero las obras de la nueva unidad penitenciaria sólo avanzaron un 8% durante su gobierno, según fuentes del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Desde el organismo informaron que los trabajos fueron reactivados y que estarán terminados a fines de 2018 con una capacidad, en una primera etapa, para 1200 internos. El proyecto final contempla 1612 plazas.
 
El ministro Germán Garavano se reunió con el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, para adelantarle la iniciativa del traslado de la cárcel de Villa Devoto. Además, Mahiques se juntó con vecinos del barrio para conversar sobre el tema. "Es una muy buena noticia. La ubicación de la prisión quedó anacrónica. En las reuniones, el barrio nos pide que el predio se convierta en un espacio público", indicó a La Nación Santilli.
 
El penal funciona desde 1927 en la manzana delimitada por Lozano, Bermúdez, Nogoyá y Desaguadero, sobre terrenos que fueron donados por una familia al Estado nacional "para alojar a contraventores". Según la página web del Servicio Penitenciario Federal (SPF), tiene capacidad para alojar a 1808 internos. Fuentes del Ministerio de Justicia de la Nación afirmaron que en la actualidad hay 1600 detenidos.
 
Para muchos vecinos, es un padecimiento. Fandiño y otros habitantes del entorno de la unidad denuncian irregularidades que "atentan" contra el bienestar del barrio. Sienten que la zona está abandonada. "La vereda de la cárcel que da a la calle Desaguadero es intransitable. Los árboles levantaron todas las baldosas. Y del lado de Lozano no se puede caminar. El SPF se adueñó del espacio público", coincidieron. También hay varios autos abandonados y quienes se quejan de que las cloacas de sus hogares se tapan por lo que tiran los presos a los caños que atraviesan los pabellones.
 
No son los únicos reclamos. De noche, los frentistas que residen del lado de Desaguadero oyen exclamaciones que provienen del interior del penal. Años atrás, como las celdas tenían ventanas con barrotes, los presos contaban con un mejor acceso con el afuera y conversaban a los gritos con los familiares que estaban en la vereda. Luego se colocaron mallas metálicas en las aberturas.
 
Gonzalo Aguilar, de la Asociación vecinal Devoto sin Cárcel, quiere creer que la mudanza "está más cerca" de hacerse realidad. "Me entusiasma la idea porque ahora tanto el gobierno nacional como el porteño tienen el mismo color político y, además, hay reformas en el sistema penitenciario", dijo a La Nación.
 
Por su parte Carolina Maccione, miembro de la Junta Comunal 11 por ECO-ARI, quiere que el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos firme un compromiso escrito que asegure que la unidad penitenciaria que se construye en Mercedes recibirá a todos los presos de Devoto. "No queremos nuevas desilusiones, no queremos sólo promesas", expresó la comunera.
 
Las autoridades del ministerio planifican, además de la nueva prisión en Mercedes, la ampliación de pabellones en los complejos penitenciarios de Ezeiza y Marcos Paz y la edificación de otra cárcel en territorio bonaerense, que podría ser financiada por el gobierno porteño a cambio del cierre de Devoto. Alguno internos también podrían ser recibidos en un penal por inaugurarse en Luján de Cuyo, Mendoza.
 
El trámite no será fácil. Tras el anuncio de 2011, los internos ya expresaron su temor porque el traslado a 120 kilómetros afecte tanto su derecho a defensa en juicio como la garantía de que sus lazos familiares sean respetados y favorecidos.
 
"El penal de Devoto está sumamente poblado por ciudadanos de la jurisdicción metropolitana. Los presos de la Ciudad de Buenos Aires deben estar en la ciudad. Estas políticas tienen como destinatarios a los ciudadanos que no están privados de la libertad, cuando deberían ser aquellos que se encuentran detenidos, a la luz del respeto por sus derechos fundamentales. Hace más de 30 años funciona en la cárcel de Devoto un centro universitario dependiente de la UBA, donde se dictan cinco carreras y numerosos cursos; será muy difícil que los docentes puedan viajar semanalmente a Mercedes", apuntó el procurador penitenciario federal, Francisco Mugnolo.

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