LINIERS

Trapitos tuvieron que devolver la plata que cobraron a los automovilistas

La Policía revisó a los cuidacoches, que pedían de $50 a $150, antes del partido de rugby entre Los Jaguares y Chiefs.

Después de los operativos anti trapitos que se realizaron durante el verano en las inmediaciones de los estadios de San Lorenzo, Boca y River, los controles llegaron a la cancha de Vélez. El sábado pasado, en la previa del partido entre la franquicia argentina Los Jaguares y Chiefs de Nueva Zelanda por el Super Rugby, la Policía llevó a cabo una serie de inspecciones en Liniers para evitar que los denominados cuidacoches extorsionen a los que pretendían estacionar en la zona.

Y esta vez los trapitos no se salieron con la suya: tuvieron que devolverle la plata a los automovilistas. A través de un video pudieron verse detalles del operativo de la comisaría 44 de Versalles, en el cual participaron 13 brigadas que se desplazaron en autos y motos en los alrededores del estadio Amalfitani.

Lo llamativo fue que en varios casos eran mujeres las que cobraban por “cuidar” los coches. “A nosotras la barra de Vélez ya nos vino a pedir plata temprano”, fue la excusa que dieron al ser descubiertas. El monto que pedían oscilaba entre los 50 y 150 pesos. “Yo le cobro según la cara, pero es mentira que cobramos 500 pesos, esas son mentiras de los diarios para difamarnos”, justificó un trapito.

Otro se dio el lujo de elogiar su accionar en las calles: “Gracias a nosotros la gente no llega tarde a los recitales y partidos de fútbol porque nosotros conocemos la zona y los acomodamos rápido”.

Los afectactados contaron: “Me quisieron cobrar $100, pero no se los iba a pagar”, relató un hombre que tuvo suerte y le reintegraron el importe. Sin embargo, hubo otro caso que dejó ciertas dudas. “Devolvele el dinero que le cobraste al muchacho”, le ordenó un agente a una mujer.

Lo insólito de la escena es que la chica le da un billete de $100 y el conductor saca $50 de su billetera y se los da. “Me cobraron $50 ... y bastante barato”, dijo con resignación. Y agregó: “Uno les da porque piensa que se quedan, pero cuando volvés ya no están”.


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