El Mercado Central de Colegiales avanza pese al rechazo de los vecinos

La construcción de la sede del Mercado Central en el barrio de Colegiales genera polémica en la zona.

La semana pasada la construcción del centro mayorista fue retomada a toda marcha, y con ella no tardó en reavivarse la polémica: competencia desleal o cuidado del bolsillo, son las dos opciones que dividen a los vecinos del barrio de Colegiales.

El barrio porteño de Colegiales está empapelado con carteles sin firmar en contra de la instalación de una sede del Mercado Central en un predio ferroviario. Otros habitantes de la zona esperan que la apertura se concrete para poder comprar a precios más accesibles, en comparación con los que ofrecen los comercios del barrio.

Con la llegada de Alberto Samid como vicepresidente, el Mercado Central comenzó un ambicioso proyecto de expansión a distintas sucursales como forma de combatir la inflación. Aunque el empresario fue denunciado por haber hecho negocios privados con el proyecto, la iniciativa aún sigue en pie en el barrio de Colegiales, los vecinos todavía intentan frenar la instalación de la primera sede porteña del mercado.

Causas judiciales, denuncias por incumplimientos de normas, obras sin permiso y las quejas de los habitantes del barrio no fueron hasta el momento suficientes para detener su desembarco en el predio de la calle Cramer 475.

Las obras se están realizando en un terreno desafectado del uso ferroviario ubicado entre las calles Jorge Newbery, Olleros y Cramer (Cramer 475) de cerca 3000 m2.

El presidente de la Agencia de Protección Ambiental del gobierno porteño (APrA), Juan Carlos Villalonga, fue denunciado ante la Justicia por rehusarse en reiteradas ocasiones a clausurar la construcción que se realiza al borde de las vías del ferrocarril. A principios de noviembre, la entidad presidida por el ex titular de Greenpeace Argentina había clausurado una vez más el predio por la falta de una Evaluación de Impacto Ambiental que debían presentar antes de recibir el permiso de obra.

Desde que comenzaron los trabajos, el predio fue clausurado cinco veces por la Agencia Gubernamental de Control (AGC) por "falta de aviso de obra", "planos irregulares" y "falta de planos", entre otros. Las sucesivas denuncias frenaron los avances por unos dos meses.

En un principio, el gobierno de Mauricio Macri se mostró en contra de la llegada del Mercado Central. Pero cambió de postura ante la defensa del presidente de la Comuna 13, Gustavo Acevedo, quien se propuso actuar como intermediario para solucionar el conflicto. Por eso, los vecinos denuncian que la obra "se convirtió en objeto de intercambio de favores entre Ciudad y Nación".

Los vecinos de la zona advierten además que la instalación de un mercado en el predio viola el código de zonificación de la Ciudad de Buenos Aires. Incluso advierten que representa un peligro para los habitantes de la zona: decenas de camiones circularán por una calle angosta y sin salida, entre 3.000 y 4.000 personas más pasarán por día en esa cuadra e incluso podría crecer exponencialmente la cantidad de roedores de la zona por las sobras de frutas y verduras. Todos ellos representan un peligro para los chicos de las cinco escuelas que están en un radio de 200 metros.

"Acá se pretende instalar un centro comercial ilegal, y sus responsables, que no pagarán impuestos, alquileres o ABL, constituyen una competencia desleal para los comerciantes del barrio, que estarán liquidados", denunció la arquitecta Marcia Hashiba, representante de la Asociación Civil Colegiales.

"Algunos comercios están haciendo mucho lobby para impedir la llegada del Central porque tienen miedo de quedarse sin clientes. Para nosotros, la apertura de ese mercado significaría la posibilidad de acceder a mejores precios", destacaron habitantes de Colegiales. "La gente va a comprar donde esté más barato, y con eso se terminarán los abusos de algunos comercios de la zona", agregaron.


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