“Vamos robando un poquito de cada cosa y dedicándoselo a la escritura”

Giselle Aronson publicó la novela "Dos", dos mujeres unidas de una manera poco clara que mantienen una lucha contra el mundo de lo masculino, que las agobia.

Por Sebastián De Toma

Es oriunda de Gálvez, provincia de Santa Fe. Supo vivir en Rosario y hoy reside en la localidad bonaerense de Haedo. Es Licenciada en Fonoaudiología y es autora de los libros "Cuentos para no matar y otros más inofensivos" (Macedonia Ediciones, 2011) y "Poleas" (Textos Intrusos, 2013). En el año 2012 se estrenó la obra de teatro "Cuentos que te hago... para no matarte" basada en sus textos y con la dirección de Miguel Dao. Varios de sus relatos fueron traducidos al inglés, francés, italiano y hebreo.

Este año publicó "Dos", su primera novela, casi un thriller psicológico, en donde la locura y la dominación masculina juegan roles preponderantes en la vida de dos mujeres de armas tomar. Todo transcurre en un pueblo tranquilo y chismoso, Río Calmo (no lo busquen en el mapa), con un realismo que no termina de ser tal, para terminar con un mazazo de una lógica demoledora.

Nueva Ciudad habló con Giselle para charlar sobre esta novela y también sobre sus trabajos prontos a ser publicados.

¿Cómo y cuándo surgió la idea de la novela?

La idea surgió hace un par de años por una noticia que prefiero no decir cuál es. Me llamó mucho la atención y quería desarrollar cómo puede una persona llegar al extremo de lo que se narra en el final – sin espoilear el final – ir cayendo en un estado de locura.

El final de una pareja, si se quiere.

Quería ver, a través de varios años, qué lleva a alguien a cometer un asesinato, qué circunstancias van arrastrando a esta persona a ese momento para llegar a ese extremo. A partir de ahí se fueron abriendo otras líneas: se habla de la pareja, de la diferencia de los miembros, los cambios que se van dando desde que inicia hasta que es el declive total, el tema de los hijos, la soledad. Además, cómo es la vida en una ciudad chica que no llega a ser un pueblo y no es la “gran ciudad”, cómo se juegan las internas y las cuestiones de las opiniones ajenas y el peso que tiene en la vida diaria de todos.

En la novela hay dos personajes femeninos muy fuertes: uno, Carmen, surgió de la noticia que estabas mencionando, pero ¿cómo surgió el otro personaje femenino, Silvia, de una clase más baja, cómo surgió la relación entre ambas? ¿Qué lugar ocupa la parte más “fantástica” que rodea cierta parte de la trama?

El personaje de Silvia aparece como contrapartida al de Carmen y haciéndole un poco el juego del contraste: una persona, en apariencia, completamente diferente que tiene en común esta cuestión cotidiana en lo que a la pareja se refiere, pero también bajo circunstancias muy diferentes. Surge para hacer un poco el juego del otro que se opone, en apariencia, pero que termina siendo casi lo mismo. Lo fantástico se fue desprendiendo solo de la trama, como una manera de resolver qué iba pasando entre ellas dos.

¿No fue una decisión previa a la escritura, sino que surgió durante?

En un principio sí, quería contar la historia de dos mujeres, no tenía definido cómo iba a ser. Pero ya promediando la escritura sabía para dónde iba el desenlace. El desarrollo lo fui trabajando a medida que lo escribía, pero el punto de llegada lo tenía claro desde el principio.

La lectura que hace la novela sobre la vida política en Río Calmo, esa ciudad mediana tirando a chica donde transcurre la acción, ¿fue impuesta por la trama que te habías propuesto, o era parte de lo que querías contar?

Era parte de lo que quería contar, porque quería que el personaje masculino – el marido de Carmen –fuera un hombre de poder en el entorno, eso marcaba ciertas cuestiones sobre diferencias de género, o discriminación de género bien marcadas. En una sociedad chica como la de esta ciudad es más marcado aun. En una ciudad más grande ya no es raro – por suerte – las mujeres incursionando en política, pero en una ciudad chica o pueblo esto es casi excepcional.

Te quería preguntar acerca de la técnica de la construcción de esta novela en particular: teniendo en cuenta que venís de escribir historias más cortas, ¿tuviste alguna influencia en particular, o escribiste a partir de lo que habías pensado sin reparar mucho en ello?

Al principio, cuando empecé a escribir, me salían microrrelatos: los capítulos eran cortísimos, solo basados en la acción. Me costó encontrar el ritmo de la novela, lo que es desplegar las escenas, la descripción de los escenarios, el devenir en el tiempo de una escena y de lo que está pasando. Me costó encontrarle el discurso propio a la novela sin perder el estilo. De todos modos, me parece que tiene algo de microrrelato en el sentido que los capítulos cierran. Además, el lector en el micrrorelato completa lo que el escritor no terminó de decir.

Teniendo en cuenta que fue publicado por una editorial “under”, ¿qué recepción tuvo la novela?

El trabajo con las editoriales independientes es muy artesanal porque al autor participa directamente junto con la editorial en todo el proceso, eso me parece fantástico, es un proceso que me gusta.

Me parece que hasta ahora tuvo una buena recepción, teniendo en cuenta que la publicación es reciente, salió en abril. Probablemente, en noviembre la presente en la Feria del Libro en Mar del Plata.

También se presentó en Capital, en Rosario, en Gálvez – que es donde yo nací -, en la Biblioteca de Morón.

¿Cómo llevas esto de tener un trabajo remunerado y encontrar los huecos para trabajar de lo no remunerado?

Es arduo, porque la escritura para mí pasa a ser un trabajo: le dedico tiempo que le saco a otras cosas, energía, ya deja de ser un pasatiempo. Se me hace difícil porque tengo dos trabajos, la casa, los hijos y demás. Entonces trato de encontrar esos huecos. Cuando no estoy embarcada en la escritura de algo bien concreto, trato de buscar huecos para escribir. Vamos robando un poquito de cada cosa y dedicándoselo a la escritura. Si el proyecto se afianza y se va concretando, entonces trato de programar el tiempo y aprovecharlo más concienzudamente.

¿Estás trabajando en algún proyecto en particular o estás todavía con esto de dar a conocer la novela?

En octubre sale un libro de cuentos a través de la colección Exposición de la Actual Narrativa Argentina, un proyecto de tres editoriales: El 8vo. loco, Milena Caserola y Alto Pogo.

Respecto a nuevos proyectos, había arrancado con una novela y después fueron apareciendo otras historias paralelas., de ideas sueltas. Estoy viendo cuál gana fuerza porque hasta ahora no me defino por ninguna y voy a esperar a que decante y que gane la mejor.

También saldrá en breve, un libro de microrrelatos, con textos publicados e inéditos, a través del sello Macedonia ediciones, que se presentará en la Jornada Trinacional de Microficción "Borrando Fronteras” en Chile.

¿Qué obras sentís que te marcaron para luego producir vos tus propios relatos?

No me gusta hablar mucho de influencia porque me parece pretencioso pensar que uno pueda acercarse a la escritura de esos grandes escritores. Sí me gusta decir que admiro y tengo como referentes a muchos: Luisa Valenzuela, Raúl Brasca, en microrrelato. También Luisa Valenzuela en lo que es novela y cuento. Cortázar, Borges.

Me di cuenta que tengo una tendencia muy marcada a leer autores latinoamericanos, mucho más que europeos o norteamericanos.


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