Una vecina de Villa Fraga dice: "Preferí ir a vivir a la villa que bajo un puente y encontré solidaridad y unión"

Lo dijo Elizabeth Ovando, que vive con su marido y cuatro hijos en la Villa Fraga, en el barrio porteño de Chacarita, contó que fue a vivir a ese predio por necesidad, pero al llegar se encontró con "la sorpresa de vecinos que hoy trabajan todos juntos para mejorar la vida del barrio".

"Preferí comprar una casita en Villa Fraga antes que ir bajo un puente y me encontré con la unión de los vecinos. Hoy tenemos una casita que nos costó 25.000 pesos", dijo a Télam Elizabeth, de 34 años, y cuyo marido es trabajador de una empresa textil.

La mujer contó que su casa "está bien, pero el barrio es un problema". "No me gusta que nadie rete a mis hijos por tener las zapatillas embarradas, o las cosas llenas de hongos. Eso es lo que ocurre cuando salen al asfalto. Son distintos, vienen de la villa, se ve en los zapatos", añadió.

Elizabeth reflexionó que "la unión que logramos los vecinos de la Villa Fraga me da fuerza para seguir buscando vivir cada vez mejor" porque "no importa el lugar del mundo que uno tenga. Por vivir en una villa no perdemos los derechos que tienen el resto de los seres humanos".

"Mi historia se complicó cuando mi suegra -con quien viviamos yo, mi esposo y cuatro niños-, tuvo un problema con su propia casa y nos tuvimos que ir", recordó. "Quisimos sacar un préstamo en el Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC) pero los trámites se complicaron y decidimos ir a alquilar. Esa experiencia fue aún peor: por tener chicos nadie nos quería recibir a pesar de que teníamos un ahorro y hubiéramos podido afrontar ese pago", señaló la joven.

Cuando la familia llegó a Villa Fraga encontró "la posibilidad de comprar una casa, pero el barrio no estaba reconocido y mi decisión fue que antes de ir a parar bajo un puente y tener a mis hijos a la intemperie, lo mejor iba a ser comprarla".

"La unión de los vecinos fue lo mejor que tenemos. Y lo peor, claro, es no tener cloacas, los accesos inundados, las ratas, las cucarachas, y también los punteros del gobierno de la Ciudad que ponen trabas para que las cosas lleguen al barrio", denunció.

"Ellos son lo peor. Mi manzana se organizó y logró poner cloacas pero todo el tiempo tenemos que luchar para que estos punteros no manejen las cosas", dijo la mujer. Según Ovando, "ellos no tiene interés de que el barrio se integre a la ciudad. Por el contrario, buscan complicar las cosas para que sigamos dependiendo de ellos".


COMENTARIOS