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- 24.10.2013
Vecinos de Lugano cortaron la autopista Dellepiane para pedir que se construya el nuevo Club Albariño
Cortaron ayer durante dos horas la autopista para reclamar la reconstrucción del club, debido a los daños que sufrió luego de una tormenta.
Darío Mendoza, integrante de la comisión directiva del club, explicó a Télam que cortaron esa autopista debido a que esa institución sigue “inutilizable” a un año de la obligada demolición del edificio tras la caída del techo.
La protesta se levantó luego de que funcionarios del gobierno nacional se comunicaran con autoridades de la institución y se comprometieran a realizar las obras necesarias para recuperar el club. “De la Ciudad, en cambio, hasta ahora nada. Hoy llamaron desde gobierno nacional y el compromiso es de ellos”, afirmó Mendoza.
El panorama que ofrece hoy el predio es el de una construcción totalmente demolida, cubierta por una alta tapia de madera que sólo deja ver el armazón de metal de lo que parece haber sido un tinglado.
La protesta se levantó luego de que funcionarios del gobierno nacional se comunicaran con autoridades de la institución y se comprometieran a realizar las obras necesarias.
El cerco de madera está pintado con los colores de la bandera, atravesados por una leyenda que dice “La vida nunca fue mirar televisión”. “El club hoy es puro escombro. El edificio ya venía deteriorado y con peligro de derrumbe, y ya cuando se cayó el techo se tuvo que hacer la demolición total", describió Mendoza.
"La promesa era limpiar el terreno y empezar a construir un nuevo espacio que nos sirva, pero hasta ahora no se hizo nada”, aseguró Mendoza quien recordó que el desplome del techo ocurrió el 20 de octubre de 2012.
Hasta su cierre, al Club Albariño -que funcionó desde 1941 en Santander 4936-, unas 2.000 personas asistían semanalmente para la práctica de boxeo, tae bo, taekwondo, patín artístico y fútbol. Además, la institución prestaba parte de sus instalaciones para que la escuela Homero Manzi realice sus clases de educación física.
Actualmente, sólo se puede seguir practicando fútbol infantil en una cancha prestada por la Unión Vecinal Lugano de Barrio Copello y además se suspendieron las actividades de baby fútbol y fútbol infantil, para los chicos del barrio a los que se les hacía un seguimiento, dijo el vecino. "Hoy ves a algunos chicos que venían acá fumando paco y te querés morir”, se lamentó Mendoza.
Darío Mendoza, integrante de la comisión directiva del club, explicó a Télam que cortaron esa autopista debido a que esa institución sigue “inutilizable” a un año de la obligada demolición del edificio tras la caída del techo.
La protesta se levantó luego de que funcionarios del gobierno nacional se comunicaran con autoridades de la institución y se comprometieran a realizar las obras necesarias para recuperar el club. “De la Ciudad, en cambio, hasta ahora nada. Hoy llamaron desde gobierno nacional y el compromiso es de ellos”, afirmó Mendoza.
El panorama que ofrece hoy el predio es el de una construcción totalmente demolida, cubierta por una alta tapia de madera que sólo deja ver el armazón de metal de lo que parece haber sido un tinglado.
La protesta se levantó luego de que funcionarios del gobierno nacional se comunicaran con autoridades de la institución y se comprometieran a realizar las obras necesarias.
El cerco de madera está pintado con los colores de la bandera, atravesados por una leyenda que dice “La vida nunca fue mirar televisión”. “El club hoy es puro escombro. El edificio ya venía deteriorado y con peligro de derrumbe, y ya cuando se cayó el techo se tuvo que hacer la demolición total", describió Mendoza.
"La promesa era limpiar el terreno y empezar a construir un nuevo espacio que nos sirva, pero hasta ahora no se hizo nada”, aseguró Mendoza quien recordó que el desplome del techo ocurrió el 20 de octubre de 2012.
Hasta su cierre, al Club Albariño -que funcionó desde 1941 en Santander 4936-, unas 2.000 personas asistían semanalmente para la práctica de boxeo, tae bo, taekwondo, patín artístico y fútbol. Además, la institución prestaba parte de sus instalaciones para que la escuela Homero Manzi realice sus clases de educación física.
Actualmente, sólo se puede seguir practicando fútbol infantil en una cancha prestada por la Unión Vecinal Lugano de Barrio Copello y además se suspendieron las actividades de baby fútbol y fútbol infantil, para los chicos del barrio a los que se les hacía un seguimiento, dijo el vecino. "Hoy ves a algunos chicos que venían acá fumando paco y te querés morir”, se lamentó Mendoza.
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