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- 16.09.2013
Alumnos de Veterinaria realizarán tareas para prevenir enfermedades en barrios vulnerables de la Ciudad
Estudiantes de la carrera de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires realizan tareas de voluntariado en zonas y barrios vulnerables donde instruyen a los vecinos sobre la prevención de enfermedades transmisibles por animales.
"El primer lugar de trabajo de los voluntarios fue en el barrio Los Piletones (en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires), en donde el 70% de las enfermedades que tenía la gente era por zoonosis, es decir por la transmisión de virus y bacterias de los animales a los humanos”, explicó a Télam Gabriel Capitelli, secretario de extensión de la Facultad de Veterinaria.
El voluntariado de Veterinarias, ahora apoyado con recursos tanto por la UBA como del Ministerio de Educación de la Nación, se inició en el 2002 en ese barrio porteño y ahora se expandió a zonas agrícolas ganaderas bonaerenses.
Capitelli contó que los estudiantes "logran tal comunión con la gente que muchos de ellos vuelven una vez que egresan de la carrera para aportar todos sus conocimientos".
En Los Piletones, los voluntarios no sólo desarrollan una tarea de prevención de estas enfermedades, como detectar cuando un animal tiene sarna, sino que ofrecen charlas preventivas sobre salud y ambiente.
"Uno de los problemas más importantes que había en Los Piletones era el control de los mosquitos, con todo lo que eso lleva en cuanto a la transmisión de enfermedades como el dengue, por lo que se instruye a los vecinos en cómo controlar estas plagas y evitar los reservorios", explicó Capitelli.
La mirada de la sociedad hacia el veterinario "sólo cubría una faceta meramente técnica, atendía una mascota o estaba al frente de un sistema productivo, pero el veterinario debe ver el contexto social tras esa mascota y tras ese sistema productivo", explicó el docente al referirse al sentido de este voluntariado.
“Si tengo que volver el tiempo atrás vuelvo a elegir el voluntariado, porque me ha enseñado mucho, no solo en lo profesional sino también en el trabajo en equipo", contó Emanuel, uno de los jóvenes que participó de este proyecto, para quien se trata de “una oportunidad para salir de la cabeza del estudiante y poder encontrarme con la realidad”.
Capitelli destacó que el objetivo de estas acciones es "dotar al profesional veterinario de una capacitación con el compromiso social, pertenecemos a una universidad pública gratuita y quedamos en deuda con esa sociedad por toda la vida".
"El veterinario interviene desde el nacimiento del ternero hasta la carne que aparece en la góndola del supermercado", dijo Capitelli por lo que también el voluntariado busca dar herramientas a las personas de cómo conservar los alimentos en caso de cortes de luz o una vez abiertos los envases.
Muchos estudiantes y profesionales "trabajan en la zona de frontera para hacer controles de la calidad del agua, que inciden en el desarrollo de la carne de los animales que son consumidos por las personas", contó el docente, al explicar el abanico de iniciativas que surgieron de este Voluntariado, que también incluye a pequeños criadores de ovejas.
"La gente deposita mucha confianza en los estudiantes, les hacen preguntas y siguen sus consejos. Es para todos nosotros una tarea muy reconfortante estar allí", dijo Capitelli.
"El primer lugar de trabajo de los voluntarios fue en el barrio Los Piletones (en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires), en donde el 70% de las enfermedades que tenía la gente era por zoonosis, es decir por la transmisión de virus y bacterias de los animales a los humanos”, explicó a Télam Gabriel Capitelli, secretario de extensión de la Facultad de Veterinaria.
El voluntariado de Veterinarias, ahora apoyado con recursos tanto por la UBA como del Ministerio de Educación de la Nación, se inició en el 2002 en ese barrio porteño y ahora se expandió a zonas agrícolas ganaderas bonaerenses.
Capitelli contó que los estudiantes "logran tal comunión con la gente que muchos de ellos vuelven una vez que egresan de la carrera para aportar todos sus conocimientos".
En Los Piletones, los voluntarios no sólo desarrollan una tarea de prevención de estas enfermedades, como detectar cuando un animal tiene sarna, sino que ofrecen charlas preventivas sobre salud y ambiente.
"Uno de los problemas más importantes que había en Los Piletones era el control de los mosquitos, con todo lo que eso lleva en cuanto a la transmisión de enfermedades como el dengue, por lo que se instruye a los vecinos en cómo controlar estas plagas y evitar los reservorios", explicó Capitelli.
La mirada de la sociedad hacia el veterinario "sólo cubría una faceta meramente técnica, atendía una mascota o estaba al frente de un sistema productivo, pero el veterinario debe ver el contexto social tras esa mascota y tras ese sistema productivo", explicó el docente al referirse al sentido de este voluntariado.
“Si tengo que volver el tiempo atrás vuelvo a elegir el voluntariado, porque me ha enseñado mucho, no solo en lo profesional sino también en el trabajo en equipo", contó Emanuel, uno de los jóvenes que participó de este proyecto, para quien se trata de “una oportunidad para salir de la cabeza del estudiante y poder encontrarme con la realidad”.
Capitelli destacó que el objetivo de estas acciones es "dotar al profesional veterinario de una capacitación con el compromiso social, pertenecemos a una universidad pública gratuita y quedamos en deuda con esa sociedad por toda la vida".
"El veterinario interviene desde el nacimiento del ternero hasta la carne que aparece en la góndola del supermercado", dijo Capitelli por lo que también el voluntariado busca dar herramientas a las personas de cómo conservar los alimentos en caso de cortes de luz o una vez abiertos los envases.
Muchos estudiantes y profesionales "trabajan en la zona de frontera para hacer controles de la calidad del agua, que inciden en el desarrollo de la carne de los animales que son consumidos por las personas", contó el docente, al explicar el abanico de iniciativas que surgieron de este Voluntariado, que también incluye a pequeños criadores de ovejas.
"La gente deposita mucha confianza en los estudiantes, les hacen preguntas y siguen sus consejos. Es para todos nosotros una tarea muy reconfortante estar allí", dijo Capitelli.
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