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- 13.09.2013
Iom Kipur: un día para limpiar el alma y volver a empezar
La comunidad judía celebrará, con la aparición de la primera estrella hoy a la noche, su día más sagrado. Se trata de la festividad donde los hombres concluyen su balance responsable y la revisión de sus conductas.
Se trata de la festividad donde, según la tradición judía, los hombres concluyen su balance responsable y la revisión de sus conductas en el día en el que Dios juzga a las personas y termina de decidir a quién inscribe, una vez más, en el libro de la vida para el año que comienza según el calendario hebreo.
El Día del Perdón se remonta a momentos bíblicos. La historia cuenta que Moisés subió al Monte Sinaí, donde permaneció 40 días y 40 noches, y bajó con las primeras Tablas de la Ley que destruyó al ver a su pueblo bailando y adorando a un becerro de oro. Moisés volvió a subir al Sinaí para pedir perdón en nombre de su gente y volvió a permanecer allí otros 40 días y noches hasta que Dios perdonó a su pueblo.
Iom Kipur es la finalización de un período de revisión de las conductas humanas en el que el hombre realiza introspección y penitencia, iniciadas diez días antes con la celebración del Año Nuevo o Rosh Hashaná
Del monte bajó un 10 de Tishrei (según el calendario hebreo), y ese día se convirtió en el primer Iom Kipur o Día del Perdón. Es la fecha en la que Dios recuerda que existe una salida para los errores que se hayan cometido, afirman los rabinos ortodoxos, quienes agregan que Dios dijo: “volved a mí y yo volveré hacia vosotros”. Por eso se dice que el hombre de fe hace ‘teshuvá’, que en su raíz proviene de la palabra hebrea ‘shuv’, volver.
Según esta mirada, Dios enseña a volver al camino correcto desde un proceso interior que culmina en una realización exterior -el perdón- en relación a los otros, con lo social, con la vida y luego con él. El hombre que hace ‘teshuvá’, que regresa a Dios, toma conciencia de los males realizados, decide cambiar el rumbo de su vida, comienza a hacer el bien y se convierte en otra persona.
Iom Kipur es la finalización de un período de revisión de las conductas humanas en el que el hombre realiza introspección y penitencia, iniciadas diez días antes con la celebración del Año Nuevo o Rosh Hashaná, que evoca el comienzo de la humanidad. En Iom Kipur se produce el veredicto del juicio que conlleva la expiación de los pecados y el perdón divino, siempre y cuando haya existido primero el perdón entre los hombres.
Desde la óptica religiosa, para ser merecedor del perdón de los pecados cometidos, el día de Kipur se dedica al arrepentimiento espiritual y se adopta el compromiso de iniciar el año nuevo con la conciencia limpia, desde la seguridad de saber que Dios perdona a todos quienes se arrepienten de sus malas acciones.
La idea de la purificación se lleva a cabo con el ayuno, acto que también se realiza para sentir y recordar de “dónde venimos” y las injusticias existentes en la humanidad. En el judaísmo, sin embargo, no todos sus integrantes conmemoran esta fecha del mismo modo.
El filósofo Darío Sztajnszrajber considera que para el creyente “Dios debe ser apertura, y el no juzgar permite esa apertura humanista, que es -a la vez- abierta y de búsqueda”. “La posibilidad de que este día tan especial se haya transportado en el tiempo, perpetuándose, más que por lo religioso o tradicional ha sido, también, por su significado antropológico y humano, porque el hombre quiso interrogarse, desde la antigüedad, preguntándose sobre el misterio del Cosmos, la vida, el destino, la creación universal y la finitud del hombre”, concluye.
La jornada de Kipur finaliza con el sonido del shofar (cuerno de cabra) que llama a las personas a replegarse en sus propias reflexiones para comenzar otro año con la conciencia abierta y el alma limpia, en blanco, y sencilla como la ropa que debería utilizarse durante este día de expiación.
Se trata de la festividad donde, según la tradición judía, los hombres concluyen su balance responsable y la revisión de sus conductas en el día en el que Dios juzga a las personas y termina de decidir a quién inscribe, una vez más, en el libro de la vida para el año que comienza según el calendario hebreo.
El Día del Perdón se remonta a momentos bíblicos. La historia cuenta que Moisés subió al Monte Sinaí, donde permaneció 40 días y 40 noches, y bajó con las primeras Tablas de la Ley que destruyó al ver a su pueblo bailando y adorando a un becerro de oro. Moisés volvió a subir al Sinaí para pedir perdón en nombre de su gente y volvió a permanecer allí otros 40 días y noches hasta que Dios perdonó a su pueblo.
Iom Kipur es la finalización de un período de revisión de las conductas humanas en el que el hombre realiza introspección y penitencia, iniciadas diez días antes con la celebración del Año Nuevo o Rosh Hashaná
Del monte bajó un 10 de Tishrei (según el calendario hebreo), y ese día se convirtió en el primer Iom Kipur o Día del Perdón. Es la fecha en la que Dios recuerda que existe una salida para los errores que se hayan cometido, afirman los rabinos ortodoxos, quienes agregan que Dios dijo: “volved a mí y yo volveré hacia vosotros”. Por eso se dice que el hombre de fe hace ‘teshuvá’, que en su raíz proviene de la palabra hebrea ‘shuv’, volver.
Según esta mirada, Dios enseña a volver al camino correcto desde un proceso interior que culmina en una realización exterior -el perdón- en relación a los otros, con lo social, con la vida y luego con él. El hombre que hace ‘teshuvá’, que regresa a Dios, toma conciencia de los males realizados, decide cambiar el rumbo de su vida, comienza a hacer el bien y se convierte en otra persona.
Iom Kipur es la finalización de un período de revisión de las conductas humanas en el que el hombre realiza introspección y penitencia, iniciadas diez días antes con la celebración del Año Nuevo o Rosh Hashaná, que evoca el comienzo de la humanidad. En Iom Kipur se produce el veredicto del juicio que conlleva la expiación de los pecados y el perdón divino, siempre y cuando haya existido primero el perdón entre los hombres.
Desde la óptica religiosa, para ser merecedor del perdón de los pecados cometidos, el día de Kipur se dedica al arrepentimiento espiritual y se adopta el compromiso de iniciar el año nuevo con la conciencia limpia, desde la seguridad de saber que Dios perdona a todos quienes se arrepienten de sus malas acciones.
La idea de la purificación se lleva a cabo con el ayuno, acto que también se realiza para sentir y recordar de “dónde venimos” y las injusticias existentes en la humanidad. En el judaísmo, sin embargo, no todos sus integrantes conmemoran esta fecha del mismo modo.
El filósofo Darío Sztajnszrajber considera que para el creyente “Dios debe ser apertura, y el no juzgar permite esa apertura humanista, que es -a la vez- abierta y de búsqueda”. “La posibilidad de que este día tan especial se haya transportado en el tiempo, perpetuándose, más que por lo religioso o tradicional ha sido, también, por su significado antropológico y humano, porque el hombre quiso interrogarse, desde la antigüedad, preguntándose sobre el misterio del Cosmos, la vida, el destino, la creación universal y la finitud del hombre”, concluye.
La jornada de Kipur finaliza con el sonido del shofar (cuerno de cabra) que llama a las personas a replegarse en sus propias reflexiones para comenzar otro año con la conciencia abierta y el alma limpia, en blanco, y sencilla como la ropa que debería utilizarse durante este día de expiación.
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