- Archivo
- 24.06.2013
Cecilia Zabala: “Es un honor dejarme atravesar por la música de Violeta”
Por Sebastián Scigliano
La historia se cuenta así: hace cinco años, León Gieco encontró, ordenando una biblioteca, unas partituras de unas olvidadas composiciones para guitarra de Violeta Parra, una rareza en la obra multifacética y aluvional de la gran artista chilena. Y decidió que había que grabarlas. Y Oski Amante, su eterno ingeniero de sonido, le dijo que justo estaba grabando con una guitarrista que era ideal para eso. Y le dijeron a Cecilia Zabala. Y ella dijo que sí. Y empezó entonces una historia que llega hasta Violeta Secreta, el espectáculo que todos los jueves de junio están presentando la propia Cecilia y Fernando Noy, en el Teatro del Viejo Mercado.
¿Cuál era tu relación con la obra de Violeta Parra antes de conocer esta parte de su obra?
Conocí la obra de Violeta cuando tenía 19 años. Siempre di clases de guitarra, desde muy chica, y tuve una alumna chilena, a esa edad, y me dijo que quería cantar Volver a los 17. A través de esa canción la conocí. Después, obviamente, por su obra de canciones tan versionadas, y conocidas, básicamente eso, y un poco de su historia trágica y de su obra pictórica, pero no tanto de la poética. Después, en el momento de grabar el disco, hace ya un tiempo, trabajé con eso y con mi propio camino y mi intuición. No quise escuchar mucho. Había una especie de mito en el que no se sabía si las músicas eran originales o no, por el que tampoco me metí mucho a buscar versiones, sino que me propuse leer e interpretar lo que la música que estaba escrita quería decir para mí. Con el tiempo, y con los recorridos con los que me fui encontrando y con en el armado de este espectáculo, sí conocí la obra poética más profundamente, su obra visual, sus pinturas; y eso hoy por hoy me permite hacer una relectura de las músicas que grabé hace años, y en vivo aparecen solas, o acompañando alguna décima de las que recia Fernando (Noy), o convertidas en canción con alguna otra décima.
¿Recordás cómo te sentiste la primera vez que te propusieron hacer estas músicas?
Me sentí muy honrada. Mucho no entendía por qué a mí. Estaba en el momento justo, en el lugar indicado, esas cosas que suelen suceder. León (Gieco) no me conocía, pero Oski (Amante) sí, y empezó ese círculo de casualidades, que se empezó a justificar a los seis meses: con el master ya listo, voy a España y me encuentro de casualidad con Eulogio Dávalos, que es la persona a la que Violeta le había pedido por primera vez que escribiera esas músicas. Ahí vi que había un mandato que yo no llegaba a entender y decidí supeditarme a eso.
¿Cómo es tu traducción de una música escrita de alguien que no sabía escribir música?
Como Violeta no sabía escribir música, las grababa, y andaba buscando gente que sí supiera escribir para que las escribiera y otros músicos las toquen. Y eso es lo que pasa cuando tocás una música escrita: podés investigar si querés y buscar versiones, y tomar de eso lo que gusta, o podés simplemente interpretar la música y con tu propio criterio elaborar tu propia versión. A la larga, las versiones tratan de ser lo más fiel al original, y se supone que si la partitura está bien escrita, lo van a hacer. De hecho, las músicas del disco fueron escuchadas por Tita e Isabel Parra, que son como las guardianas de la obra de Violeta, y sus comentarios fueron muy positivos. Lo que sí puede ser una reinterpretación o más bien una creación sobre la obra, es este espectáculo, en el que agarro una décima y elijo hacer una canción, por ejemplo, y dentro del espectáculo eso es cantado como si fuera una canción de Violeta o de nadie, en realidad. O juntar una décima con una anticueca, ponele. Eso sí es algo nuevo.
¿Qué le pasó a tus canciones desde que conociste esta obra de Violeta?
Creo que les va a pasar ahora, después de transitar este espectáculo. Porque en este tiempo, incluso hasta en el trabajo mismo en ese disco, ese trabajo corría como por otro carril que el de mis propias canciones. De hecho, como en ese momento no encontramos ningún sello que quisiese editar el disco, yo decidí no editarlo. Necesitaba afianzarme en mi propia búsqueda y en mi propio lenguaje. Después de tres discos, ahora sí me doy el lujo de interpretar a Violeta Parra y después puedo volver a mis canciones.
¿Y ya sabés qué te va a pasar?
No, y no me preocupa. Porque con el paso de los años aprendí a vivir muy en el presente, y este es mi presente, Violeta Secreta, y que recién se van a desprender cosa de ahí ahora. De hecho, el proceso de Violeta Secreta, que arrancó en enero de este año, sabíamos que se iba a interrumpir en marzo porque yo iba a viajar a Europa, y entonces armamos el primer esqueleto del espectáculo, y me fui.
Relacionaste estas músicas de Violeta que estás interpretando con la idea de que son texturas, o colores, más vinculadas con su obra pictórica que con la musical, más conocida. ¿Cómo llegaste a esa idea?
Primero, musicalmente, yo las relacioné con ciertas características del impresionismo, porque ciertos recursos que usa Violeta tienen que ve con cosas que hacían los compositores impresionistas cuando se trataban de alejar de la funcionalidad que reinaba en el período anterior, en el clasicismo – romanticismo. Y eso tenía que ver con imaginar a los acordes como si fueran entes separados y no tan relacionados entre sí, y eso es mucho más pictórico, es como si fueran colores. Y tenían una manera de usar ese recurso que era trasladar el mismo acorde, la misma posición de la mano para tocar un acorde, a otro lugar del instrumento, pero sin ningún motivo. Eso es un recurso que para un pianista es complejo, pero que para un guitarrista es muy simple; pero más allá de eso, ella lograba unos colores con eso que son super interesantes. Después de analizar su obra pictórica y el sonido de las palabras de su obra escrita, siento que esas músicas tienen mucho más que ver con ese terreno mucho menos conocido de Violeta, que con las canciones; porque las canciones, que son tan poderosas desde la forma y desde las letras, te llevan a un lugar preciso, que puede variar mínimamente. En cambio, estas músicas para guitarra tienen que ver con muchos otros lugares.
Tal vez haya alguna relación entre esta forma de componer de Violeta con su tarea de recopiladora, de juntadora de cosas.
Para mí es casi como lo que más admiro de ella. Porque estaba su preocupación porque permanezcan esas coplas, esos cantos, esas tradiciones antiguas de la tierra, pero a la vez, de repente, agarraba un ritmo y te componía una anticueca totalmente rebelde frente a eso. Estaba esa dualidad que tal vez es lo que más me emociona.
¿Cómo fue el proceso de pensar este espectáculo, después de haber grabado las músicas hace ya un tiempo?
A mi me pareció muy atractivo, planear un espectáculo así, porque me atraen diferentes artes más allá de la música: todo lo que sea teatral, de movimiento, la danza. En un principio hubo una intención de hacer una cosa con danza, pero se iba a hacer algo demasiado grande, y no era la idea, sino hacer algo más chico, que pudiera ser itinerante. Para mí fue explotar mucho más mi lado creativo que interpretativo, que es lo que más me gusta. Y, por otro lado, trabajar con Fernando Noy, a quien yo admiro muchísimo, por su historia pero por su presente, también, porque está todo el tiempo en movimiento, en busca de la sensibilidad y el arte, no preocupado por otras cosas. Es muy enriquecedor para mí.
¿Cómo llegaste a la relación con él?
A él lo conocí en la Jaula Abierta. No se qué pasa con la gente más grande con Fernando, pero con la de mi generación, lo ves y decís “de algún lado lo conozco”. Nos vimos el año pasado, y se fueron dando las cosas. A fines de 2012 nos pusimos a trabajar y la primera vez que nos encontramos y le conté del proyecto, me miró y me dijo: “se tiene que llamar Violeta secreta”. A ese nivel de intensidad y conexión llegamos, también por su relación con las poetas; era muy familiar para él hablar de Violeta Parra. Y a mí me gustaba ese lugar.
León dice algo así como que Violeta forma parte del panteón de los héroes de la música latinomericana, con la diferencia de que ella en vida no fue reconocida. Desde hace uno años hay un movimiento de recuperación de su figura. ¿Cómo te sentís participando de eso?
Me siento honrada, porque siento que su búsqueda, su mirada femenina, su sensibilidad, tiene que ver con lo que yo busco. Para mí es un honor atravesar estas músicas y dejarme atravesar por ellas, para enriquecerme, para dejar que pase mi obra por su obra. No pienso en formalismos ni en cosas del tipo de la reivindicación, como si fuera una causa política. Me tocó y soy feliz por eso, y bienvenido lo que siga.
- SECCIÓN
- Archivo


COMENTARIOS