La Procuración Penitenciaria monitoreó las condiciones de los 72 detenidos que quedan en Devoto antes de la visita del Papa

El organismo realizó este jueves entrevistas individuales en el pabellón 2 del módulo 1 del Complejo Penitenciario Federal porteño, donde permanece un grupo reducido de internos a la espera del arribo de León XIV, previsto para noviembre.



La Procuración Penitenciaria de la Nación realizó este jueves un monitoreo en el pabellón 2 del módulo 1 del Complejo Penitenciario Federal de la Ciudad de Buenos Aires, donde permanecen 72 detenidos a la espera de la visita del papa León XIV, que tiene previsto recorrer el establecimiento como parte de su agenda en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre próximo.

Durante el recorrido, el personal del organismo llevó adelante entrevistas individuales orientadas a relevar las necesidades y demandas puntuales de las personas alojadas. Además de evaluar las condiciones actuales del penal, se transmitió a los detenidos la experiencia acumulada durante los traslados previos al Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz, con el fin de darles herramientas para comunicarse con sus familias y prepararse para la reubicación de sus pertenencias y la adaptación del régimen de visitas.

El Servicio Penitenciario Federal trasladó en menos de una semana más del 93% de la población carcelaria de Devoto —unos 1.400 internos— al nuevo establecimiento bonaerense. El grupo que permanece en el penal porteño será derivado a Marcos Paz una vez que se concrete la visita papal, con el objetivo de dejar el edificio completamente vacío antes de fin de año para dar inicio a su demolición.

Los 72 detenidos que continúan en Devoto mantienen un vínculo activo con la Pastoral Penitenciaria. Entre ellos, dos personas fueron seleccionadas por la Iglesia para compartir sus historias de vida con el Sumo Pontífice en caso de que la visita se confirme.

La permanencia del grupo está supeditada a esa definición, ya que el Vaticano todavía no confirmó oficialmente si el Papa visitará el establecimiento, aunque el Gobierno mantiene el lugar preparado ante esa posibilidad.

El monitoreo de este jueves se inscribe en un marco de tensión judicial iniciado semanas atrás, cuando la propia Procuración Penitenciaria presentó un hábeas corpus colectivo cuestionando las condiciones en que comenzaron los traslados masivos: ausencia de notificación previa a familiares y defensas, e inconvenientes para el seguimiento de los estudios universitarios de quienes cursaban en el Centro Universitario Devoto. Aunque la Justicia rechazó el planteo de fondo, la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional ordenó que los próximos traslados se notifiquen con 72 horas de anticipación y garantizó el acceso inmediato del organismo para inspeccionar los establecimientos.

El vaciamiento del penal se enmarca en un proceso acordado entre el Estado nacional y el Gobierno porteño en 2018, durante la presidencia de Mauricio Macri. El Gobierno nacional celebró el cierre de la primera etapa como un hito político, aunque el convenio y la obra que lo hicieron posible datan de administraciones anteriores.

Según la planificación oficial, el nuevo complejo de Marcos Paz tiene capacidad para 2.200 plazas —unas 1.500 destinadas a los presos de Devoto y 700 para detenidos actualmente alojados en dependencias policiales porteñas—, y una vez desocupado el predio de Villa Devoto, se prevé su urbanización.

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