Pañuelazo en el Congreso por el Día de Acción Global por el Aborto Legal: a casi seis años de la IVE, el reclamo vuelve a las calles

La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito convocó para este lunes a una concentración en Plaza Congreso con talleres, intervenciones artísticas y un pañuelazo a las 18.30, en un contexto de tensiones en el acceso efectivo a la ley vigente.



Este lunes 28 de septiembre, en el marco del Día de Acción Global por el Aborto Legal y Seguro, la Plaza Congreso se conviertirá en el centro de una jornada de movilización feminista convocada por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. La programación arranca a las 16 con talleres de reflexión y debate, intervenciones sobre pañuelos —con invitación a llevar el propio—, feria de libros y batucada, para cerrar con la lectura de un documento y el pañuelazo a las 18.30.

El 28 de septiembre es, desde hace más de tres décadas, el Día de Acción Global por el Aborto Legal, una fecha que nació en América Latina y que cada año reactualiza la consigna por el derecho a decidir. La efeméride fue establecida en 1990 durante el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en San Bernardo, donde activistas de toda la región declararon el 28 de septiembre como Día por la Despenalización y Legalización del Aborto, a partir de una propuesta de la delegación brasileña que recuperó un antecedente histórico: ese mismo día de 1871, Brasil promulgó la Ley de Libertad de Vientres, que liberaba a los hijos de mujeres esclavizadas.

La sanción de la Ley 27.610 en 2020 convirtió a Argentina en referencia regional: la norma garantiza la Interrupción Voluntaria del Embarazo hasta la semana 14 y la Interrupción Legal del Embarazo en casos de violación o riesgo para la salud. Sin embargo, las organizaciones que convocan a la movilización advierten que, si bien la ley continúa vigente, el acceso efectivo al aborto enfrenta problemas de financiamiento, provisión de medicamentos y desigualdades territoriales. Entre las dificultades señaladas figuran recortes en políticas de salud sexual, dificultades en la provisión de anticonceptivos y medicamentos como misoprostol y mifepristona, y retrocesos en programas como el Plan ENIA.

En ese marco político, el presidente Milei volvió a poner al feminismo y al aborto legal en la mira: frente a empresarios, responsabilizó a los sectores que impulsaron la legalización por la caída en la tasa de natalidad.

Desde las organizaciones feministas y sectores académicos se responde que la baja de la natalidad no se explica por la interrupción del embarazo, sino por causas económicas y sociales como la precarización laboral, la falta de vivienda y la sobrecarga de cuidados.

Organizaciones feministas y profesionales de la salud sostienen que la ley, sin presupuesto ni insumos garantizados, corre riesgo de convertirse en una promesa incompleta.



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