- Política
- 18.08.2026
Escándalo
Bóveda "shopping" de Recoleta: no le avisaron a la heredera y desconoce qué pasó con los restos
Lucía Girado, integrante de la familia que tiene la concesión de la bóveda desde 1890, presentó un amparo para frenar el proyecto del Gobierno porteño para instalar un gift shop, un local gastronómico y tours nocturnos. “No notificaron a nadie”, afirmó, mientras desde CABA sostienen que los titulares fueron intimados y que, si nadie reclama los restos, serán cremados.
La polémica por la licitación de una bóveda del Cementerio de la Recoleta para instalar un nuevo espacio comercial sumó un capítulo judicial y un fuerte reclamo familiar. Lucía Girado, una de las herederas de la familia que posee la concesión del espacio desde 1890, presentó un recurso de amparo para intentar frenar el proyecto y recuperar la concesión familiar.
La mujer aseguró que se enteró de la licitación a través de las redes sociales y planteó además un interrogante particularmente sensible: en la bóveda estaban sepultados su padre y dos de sus abuelos, pero actualmente desconoce si los restos continúan allí.
“No notificaron a nadie. Hablé, por lo menos, con 10 miembros de mi familia y nadie sabía nada”, afirmó Girado en diálogo con La Nación.
La Ciudad, en cambio, sostiene que los 30 titulares fueron notificados mediante carta documento y que incluso se realizó un segundo envío para que se acercaran a retirar los féretros. Según las autoridades, “al momento, nadie se presentó”.
La heredera: “No sé si mi papá está ahí”
La bóveda tiene una superficie cubierta de 24,55 metros cuadrados y fue incluida por el Gobierno porteño en una licitación con un canon base de $1,6 millones, para una explotación durante cinco años.
Según relató Girado, su padre y dos de sus abuelos fueron sepultados allí hace más de dos décadas. La familia comparte el espacio con numerosos parientes y, con el paso del tiempo, la heredera aseguró que perdió el rastro de quién figura actualmente como titular formal de la concesión.
“Cuando empezó a deteriorarse la bóveda, fui varias veces a preguntar y me decían que tenía que ir el titular, que es el que tiene los papeles. Nadie sabe quién los tiene; es una bóveda ancestral y la titularidad va cambiando de persona a persona”, explicó.
La mujer sostuvo además que intentó regularizar la situación en distintas oportunidades y que incluso inició acciones legales para recuperar la titularidad.
“Nadie me dijo nada nunca. Vivo a 10 cuadras y voy varias veces al año: vi el deterioro y el cambio de estructura del cementerio”, relató.
Uno de los puntos más delicados de su denuncia está relacionado con los restos que estaban en el interior. Actualmente, la bóveda se encuentra tapiada y el acceso está restringido.
“No sé si mi papá está ahí o no, no puedo saber si se llevaron nada”, lamentó Girado.
La heredera también cuestionó la explicación de que el espacio se encontraba abandonado. “La bóveda no está abandonada porque yo voy; si desde la administración del lugar dicen que está abandonada porque no se pagó la tasa es otra cosa”, sostuvo.
Qué responde el Gobierno porteño
Desde la administración de Jorge Macri sostuvieron una versión diferente. Según explicaron a La Nación, los 30 titulares fueron notificados de la situación mediante carta documento y el procedimiento volvió a realizarse una segunda vez.
“Al momento, nadie se presentó”, señalaron desde la Ciudad. Las autoridades también remarcaron que para retirar a una persona sepultada en la bóveda debe presentarse el propietario formal, del mismo modo que para hacerse cargo del pago de la tasa anual.
“No es cuestión de ser familiar o amigo, tiene que ser el propietario”, explicaron.
El Gobierno porteño adelantó además cuál sería el destino de los restos si nadie se presenta para reclamarlos: “De continuar esta situación, los restos serán cremados”. En paralelo, la Ciudad sostiene que la bóveda fue restituida luego de completar los pasos correspondientes de un procedimiento administrativo.
Un gift shop, gastronomía y tours nocturnos
La licitación no contempla únicamente un comercio de recuerdos. El proyecto incluye un local para la venta de alimentos bajo la modalidad take away, sin mesas ni sillas, y un servicio de turismo nocturno con recorridos guiados por el cementerio.
Según explicaron desde la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, el gift shop ofrecerá “artículos institucionales, publicaciones, piezas gráficas y objetos conmemorativos o turísticos vinculados con la identidad cultural del lugar”.
Sin embargo, la iniciativa también fue cuestionada por la Asociación de Amigos del Cementerio de la Recoleta (Adacre), que propuso utilizar el espacio como un centro cultural y de información patrimonial.
“La actividad gastronómica no es adecuada dentro del predio, cualquiera sea la modalidad, el operador o el destino de los fondos que se propongan”, sostuvo la organización.
La asociación propuso en cambio un Centro de Difusión e Información cultural, argumentando que el espacio tiene una “vocación natural” para la interpretación patrimonial, la exhibición y la venta de publicaciones y objetos vinculados con la historia del cementerio.
El caso combina así tres discusiones diferentes: la situación jurídica de una concesión familiar que data de fines del siglo XIX, el destino de los restos que permanecían en la bóveda y el proyecto del Gobierno porteño para incorporar una actividad comercial y turística dentro de uno de los principales espacios patrimoniales de la Ciudad. Por ahora, la disputa quedó también en manos de la Justicia, luego del amparo presentado por Girado.
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