- Sociedad
- 10.08.2026
Los jubilados de la Ciudad de Buenos Aires perdieron poder adquisitivo en julio
Mientras los precios en la Capital subieron 2,9% el mes pasado, el incremento de las jubilaciones quedó por debajo y el efecto se agravó entre quienes cobran la mínima por el bono congelado.
Los jubilados que residen en la Ciudad de Buenos Aires enfrentaron en julio un nuevo deterioro de su capacidad de compra. La inflación local, medida por el Instituto de Estadística y Censos porteño, alcanzó el 2,9%, mientras que el aumento de los haberes previsionales se ubicó en el entorno del 2,1%, vinculado a la variación de precios nacional registrada en mayo. Esa diferencia de casi un punto porcentual se tradujo en una pérdida directa de poder adquisitivo para este sector de la población.
La situación se tornó más crítica para quienes perciben la jubilación mínima. El refuerzo extraordinario que reciben, mantenido sin cambios en 70.000 pesos desde hace más de dos años, provocó que el incremento efectivo de bolsillo fuera aún menor. Según los datos relevados, estos beneficiarios cobraron en julio 481.989 pesos, lo que representó una suba real de apenas 1,8% respecto del mes anterior, más de un punto por debajo del avance de los precios en la Ciudad.
El desfase se sintió con especial fuerza en rubros esenciales del gasto de los adultos mayores. Los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,9%, la salud 2,4% y el mantenimiento de la vivienda 2,7%. En todos estos casos, la evolución de los precios superó el ajuste que recibieron los haberes de quienes viven de la mínima más el bono, lo que obligó a muchos a destinar una porción mayor de sus ingresos a cubrir necesidades básicas.
El impacto no se limita a las cuentas individuales. Este grupo de la población vuelca prácticamente la totalidad de lo que percibe en el consumo de bienes y servicios de primera necesidad, por lo que la pérdida de poder de compra repercute de manera directa en el nivel de actividad comercial de la Ciudad. La combinación de una inflación local que se aceleró respecto de junio y un esquema de actualización de haberes que arrastra un desfasaje temporal sigue erosionando los ingresos reales de los jubilados porteños.
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