- Sociedad
- 01.08.2026
El temporal que azotó al AMBA dejó calles anegadas, miles de usuarios sin luz y vuelos cancelados
La tormenta que se desató durante la noche del viernes y se extendió hasta la madrugada del sábado causó estragos en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano y la capital bonaerense.
Con ráfagas de viento, intensa actividad eléctrica y acumulados de agua que en algunos puntos superaron los 100 milímetros, el fenómeno obligó a suspender servicios, interrumpió el tránsito y mantuvo en vilo a las autoridades, aunque por el momento no se reportaron evacuaciones.
La furia del cielo se desató sobre el Área Metropolitana de Buenos Aires poco después de las nueve de la noche del viernes y no dio tregua hasta bien entrada la madrugada del sábado. Lo que comenzó como una tormenta eléctrica con lluvias torrenciales se transformó rápidamente en un caos generalizado: calles convertidas en ríos, árboles y postes derribados por el viento, miles de hogares a oscuras y una terminal aérea que vio paralizada gran parte de su operación.
El Servicio Meteorológico Nacional había activado alertas naranja y amarilla ante la inminencia del fenómeno, y los pronósticos no tardaron en cumplirse con creces. En la Ciudad de Buenos Aires, el Observatorio Central porteño registró 88,7 milímetros de agua caída hasta la medianoche, a los que se sumaron otros 24 milímetros durante la madrugada, acumulando más de 100 milímetros en menos de 24 horas. Barrios como Chacarita, Saavedra, Almagro, Belgrano, Colegiales, Agronomía y Parque Chas vieron sus veredas y calzadas cubiertas por el agua, con el tránsito porteño prácticamente colapsado.
Pero el epicentro de la devastación se ubicó en La Plata y su región. La capital bonaerense soportó precipitaciones que superaron los 60 milímetros en apenas unas horas, con picos que alcanzaron los 60,5 milímetros en City Bell, seguido de cerca por Tolosa con 56,8 y San Lorenzo con 54,7. Las imágenes que circularon por redes sociales mostraban una ciudad bajo el agua: el casco urbano, Villa Elvira, Los Hornos, Villa Argüello y La Hermosura fueron algunos de los puntos más castigados, con vecinos denunciando el ingreso de agua en sus viviendas y la caída de árboles en medio de la tormenta. En Berisso y Ensenada, las ciudades vecinas, el panorama no fue menos complejo: calles anegadas, postes y árboles caídos, y unas treinta intervenciones de Defensa Civil por problemas eléctricos en Berisso, aunque el escurrimiento fue relativamente rápido gracias al bajo nivel del Río de la Plata.
El temporal no se limitó al sur del conurbano. En Avellaneda, Lanús y Quilmes, el agua tapó avenidas enteras y llegó hasta las puertas de las casas. En la zona oeste y norte del Gran Buenos Aires, localidades como Tigre, San Fernando, Escobar, Garín, Moreno, Pilar y Nordelta también sufrieron las consecuencias, con anegamientos generalizados y la interrupción del suministro eléctrico.
Uno de los efectos más extendidos del temporal fue el colapso del servicio eléctrico. Los cortes de luz comenzaron con las primeras lluvias fuertes y alcanzaron su punto máximo entre la medianoche y la una de la madrugada, cuando cerca de 75 mil usuarios se quedaron sin suministro en todo el AMBA. Según datos del Ente Nacional Regulador de Electricidad (ENRE), en ese pico hubo 55 mil usuarios de Edesur y 12 mil de Edenor afectados. Los cortes impactaron en barrios porteños como Flores, Parque Patricios y Saavedra, y en decenas de localidades bonaerenses, entre ellas Quilmes, Florencio Varela, Gerli, Lanús, Ezeiza, Wilde, San Vicente, Claypole, Escobar y Nordelta. La empresa Edelap, que presta servicio en La Plata y sus alrededores, informó que varios alimentadores salieron de servicio debido a las condiciones meteorológicas y desplegó cuadrillas para restablecer el suministro. Para la mañana del sábado, el servicio ya se había recuperado en gran parte del AMBA, aunque todavía permanecían más de 15 mil usuarios sin luz en algunos puntos.
La actividad aérea tampoco escapó a los efectos de la tormenta. En Aeroparque Jorge Newbery, la operación se vio seriamente afectada: siete vuelos fueron cancelados —cuatro de Aerolíneas Argentinas, dos de Jetsmart y uno de Latam— y al menos cinco sufrieron demoras significativas. En tanto, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se registraron quince vuelos demorados y tres que debieron desviarse a aeropuertos alternativos. Las autoridades explicaron que las demoras respondieron a los protocolos de seguridad que impiden realizar servicios en tierra cuando hay actividad eléctrica en las proximidades de las pistas. Se estimaba que la normalización del servicio se produciría a lo largo de la jornada del sábado.
A pesar de la magnitud de los daños, las autoridades destacaron que no hubo necesidad de realizar evacuaciones de emergencia en ninguna de las regiones afectadas. El director de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, aseguró en declaraciones a TN que “por el momento” no habían tenido que asistir a ningún municipio. El funcionario señaló que la localidad de Salto fue una de las más perjudicadas, con ocho techos volados, aunque precisó que la situación ya se encontraba controlada con el trabajo conjunto del municipio y la policía. En contrapartida, advirtió que localidades como El Destino, Las Acacias, San Felipe y parte del centro de Campana aún permanecían sin energía eléctrica. García aprovechó la ocasión para reiterar un mensaje de prevención: “Nosotros siempre decimos que la amenaza más importante que tiene Buenos Aires son las tormentas severas; nuestros tsunamis, los volcanes son las tormentas severas”.
Con el correr de las horas, el Servicio Meteorológico Nacional dio por finalizadas las alertas que habían regido durante la noche. Si bien la mañana del sábado comenzó con lluvias aisladas en distintos sectores del AMBA, las precipitaciones fueron perdiendo intensidad y se esperaba una mejora paulatina de las condiciones durante la tarde. El sistema de tormentas, entretanto, se desplazó hacia el noreste del país, donde continuaban vigentes alertas meteorológicas para sectores de Corrientes, Santa Fe y Chaco. Mientras tanto, en la provincia de Buenos Aires, las autoridades mantenían el monitoreo de las zonas afectadas y recomendaban circular con extrema precaución debido a la persistencia de calles anegadas y ramas caídas.
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