Unidad sindical y social: la marcha de jubilados sumó volumen político frente al Congreso

La movilización de este miércoles en la Ciudad de Buenos Aires reunió a la CGT, las dos CTA, la UTEP, ATE y organizaciones sociales junto a los jubilados, en un acto que marcó el inicio de un plan de lucha contra las políticas económicas del gobierno de Javier Milei

 

La tradicional marcha de los jubilados frente al Congreso, que cada semana reclama por la pérdida del poder adquisitivo, se transformó esta vez en una demostración de fuerza sindical y política. La Confederación General del Trabajo, las dos centrales de trabajadores, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular y la Asociación Trabajadores del Estado confluyeron en una convocatoria que buscó visibilizar el deterioro del sistema previsional y exigir una recomposición urgente de los haberes. Según datos oficiales, la jubilación mínima pasó en julio de $403.302 a $411.989, cifra que con el bono extraordinario de $70.000 apenas alcanza los $481.989, muy por debajo de la canasta básica. 

Los gremios denunciaron que las políticas de ajuste han pulverizado derechos, deteriorado salarios y desindustrializado la economía, afectando tanto a trabajadores activos como pasivos. “Marchamos para que una jubilación pueda garantizar una vida digna, para que quienes trabajaron toda su vida no tengan que elegir entre medicamentos o comida”, señalaron desde la CGT. 

La protesta también tuvo un fuerte componente político: participaron el Movimiento Derecho al Futuro impulsado por Axel Kicillof, el Frente de Izquierda y otras agrupaciones. Jorge Sola, cosecretario de la CGT, destacó que la unidad sindical y social “hacía mucho tiempo no se veía” y que el objetivo es construir una respuesta común frente a un modelo económico que erosiona producción, empleo y poder adquisitivo. 

El plan de acción acordado contempla nuevas medidas en las próximas semanas: la marcha de San Cayetano el 7 de agosto, una protesta durante la reunión del Consejo del Salario Mínimo y posibles movilizaciones frente al Ministerio de Economía. No se descarta un paro general hacia septiembre si no hay respuestas del Ejecutivo. 

La jornada tuvo réplicas en Rosario, Córdoba, Mendoza y Tucumán, organizadas por las regionales sindicales. En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración derivó en cortes y desvíos de tránsito en el microcentro y accesos como Puente Pueyrredón, Panamericana y la autopista Buenos Aires-La Plata. 

La movilización dejó en claro que la crisis previsional se transformó en un eje de articulación política y sindical. Los jubilados, que cada semana sostienen su reclamo frente al Congreso, encontraron esta vez un respaldo masivo que promete escalar en los próximos meses y que coloca al gobierno de Milei frente a un escenario de creciente conflictividad social.  

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