La estrategia de Milei para 2027: eliminar las PASO, fracturar al PJ y asegurar la reelección

El oficialismo impulsa una reforma electoral que suspende las primarias y habilita un sistema de colectoras en la Boleta Única. La movida, que busca sumar a gobernadores de la oposición, tiene un doble objetivo: allanar el camino hacia un segundo mandato de Javier Milei y desarticular las internas del peronismo, sumido en una profunda fragmentación.



La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete, después de un escándalo patrimonial que paralizó durante más de dos meses la dinámica parlamentaria, dejó al Gobierno con la necesidad de reordenar su tablero político. La salida del funcionario, sin embargo, no frenó el avance de la Casa Rosada; por el contrario, aceleró la definición de una nueva prioridad legislativa. El presidente Javier Milei y su flamante jefe de ministros, Diego Santilli, pusieron toda la carne en el asador para eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de cara a los comicios de 2027.

En un encuentro que Karina Milei convocó en la Casa de Gobierno con 116 legisladores de La Libertad Avanza, no solo hubo arenga por la reelección del mandatario, sino también una bajada de línea clara para destrabar la reforma electoral. El discurso oficial justifica la suspensión de las primarias bajo el argumento del ahorro fiscal y la saturación ciudadana frente a la sucesión de elecciones. Sin embargo, el trasfondo de la maniobra es eminentemente político. Sin las PASO, el peronismo perdería su principal herramienta institucional para dirimir sus fuertes tensiones internas entre las facciones kicillofista, cristinista y massista, lo que dificultaría enormemente la construcción de listas de unidad competitivas.

Para sortear la resistencia de los aliados parlamentarios —el PRO y la UCR— y de los gobernadores, el Gobierno diseñó una oferta concreta: a cambio de los votos necesarios para eliminar las primarias, se habilitará un sistema de listas colectoras en el marco de la Boleta Única de Papel. Aunque desde Balcarce 50 evitan llamarlo "colectora" tradicional o una nueva versión de la Ley de Lemas, el objetivo práctico es el mismo. Este mecanismo le permitirá a Javier Milei sumar sufragios para su reelección sin la necesidad de sellar alianzas formales con otros partidos. A su vez, los gobernadores aliados podrán "enganchar" sus listas locales debajo de la boleta presidencial libertaria, garantizándose la tracción de votos de un candidato de peso nacional.

Las negociaciones, que encabeza Santilli con una intensa agenda de reuniones, incluyen además una cláusula de "baja intensidad": el oficialismo se comprometería a presentar candidatos poco competitivos en los territorios gobernados por aliados, facilitando así la reelección local a cambio del respaldo al proyecto presidencial. Según fuentes consultadas por Infobae, el Gobierno se muestra confiado en que los votos están, aunque reconocen que aún falta ajustar algunos detalles. Sin embargo, el camino en el Senado no es sencillo: para aprobar la reforma se necesita una mayoría absoluta de 37 votos, lo que convierte a los diez senadores de la UCR en la pieza clave del tablero. El radicalismo mantiene un fuerte rechazo a la eliminación total de las PASO y ha propuesto como alternativa que las primarias dejen de ser obligatorias.

El proyecto de reforma política que ingresó al Congreso en abril no se limita a las PASO. Incluye también cambios en el financiamiento de los partidos, requisitos más exigentes para competir en elecciones nacionales y la posibilidad de habilitar aportes empresariales a las campañas. Pero el núcleo de la estrategia oficialista apunta a un escenario de 2027 en el que una oposición fragmentada y sin la herramienta de las primarias para ordenar sus internas tenga que enfrentar a un Milei que, con el apoyo de gobernadores de diversos signos, buscará consolidar un nuevo mandato. La reforma electoral se ha convertido así en el caballo de Troya de la reelección.

COMENTARIOS