Todos contra todos: la interna entre los Kirchner y Kicillof se agrava y el camino a 2027 se llena de obstáculos

La ruptura entre Cristina y Máximo Kirchner con Axel Kicillof se tradujo en cruces públicos en la Legislatura bonaerense y en una pulseada por el control del peronismo que complica el armado opositor para las presidenciales.



La interna del peronismo bonaerense dejó de moverse en los pasillos y se expuso en el recinto. Durante la primera sesión ordinaria del año en la Legislatura provincial, dirigentes cercanos a Cristina Kirchner cuestionaron directamente al gobernador Axel Kicillof frente a su propia vicegobernadora, Verónica Magario. El exministro de Seguridad Sergio Berni recordó viejas posiciones del mandatario sobre la economía de Néstor Kirchner y le reprochó su paso por Aerolíneas y el Ministerio de Economía, en un cruce que terminó con el micrófono cortado por Magario.

El episodio reflejó un malestar que viene acumulándose desde la derrota electoral de 2025. La relación entre Kicillof y los Kirchner está cortada desde noviembre pasado, y las gestiones de intendentes para recomponer el diálogo no lograron un canal orgánico. En el fondo está la disputa por el liderazgo del principal espacio opositor a Javier Milei y por el control de la estructura partidaria en el distrito que concentra el 37% del padrón nacional.

Kicillof asumió la conducción del PJ bonaerense a principios de este año tras un acuerdo de lista única con Máximo Kirchner, pero el entendimiento se limitó a lo partidario. La pulseada por las autoridades del Senado provincial, la definición de las listas para septiembre y la estrategia para 2027 volvieron a exhibir dos lógicas enfrentadas. Mientras el gobernador impulsa su Movimiento Derecho al Futuro y busca una construcción más transversal de cara a las presidenciales, el kirchnerismo mantiene su apuesta por sostener a Cristina Kirchner como referente central y evita respaldar su candidatura.

La distancia se nota también en los tiempos. Kicillof demora una visita a San José 1111 y, según trascendió, prefiere postergar ese gesto para marzo de 2027 para evitar negociaciones sobre el armado electoral. Del otro lado, en La Cámpora sostienen que la responsabilidad de la ruptura recae en el entorno del gobernador y no en él directamente.

El quiebre tiene impacto electoral. Encuestas recientes ubican a Kicillof como el principal rival de Milei en un eventual balotaje de 2027, con 40,7% contra 44,9% del Presidente. Pero su techo está ligado a la imagen del kirchnerismo: el electorado percibe a ambos dirigentes como “indisociables”, lo que dificulta que el gobernador se desmarque sin perder apoyo propio.

En paralelo, un sector del PJ busca una alternativa a ambos liderazgos. Dirigentes como Victoria Tolosa Paz y Juan Manuel Olmos convocaron a un encuentro en Parque Norte para discutir un proyecto autónomo que llegue a las PASO con una propuesta programática. Intendentes del conurbano también evalúan presentar candidatos propios y advierten que sin reelección indefinida será difícil sostener el armado territorial.

Con Cristina Kirchner cumpliendo prisión domiciliaria y sin intención de apoyar la candidatura de Kicillof, y con el gobernador consolidando un armado propio que le genera resistencia en parte del conurbano, el peronismo llega a 2027 con tres nudos sin desatar: el vínculo roto entre sus principales figuras, el rol futuro de Massa y la indefinición sobre las reelecciones de los intendentes. El resultado es un escenario de “todos contra todos” que, por ahora, deja el camino opositor más fragmentado que unido.

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