El oficialismo suspendió el informe de Adorni en el Senado para esquivar una interpelación

La decisión, impulsada por Patricia Bullrich, buscó evitar que el jefe de Gabinete fuera “castigado en público” durante ocho horas. Sin embargo, el propio funcionario salió a contradecir la medida y ratificó su voluntad de presentarse el 2 de julio.

  El escenario político amaneció este martes con un nuevo capítulo de la novela que rodea al jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Cuando la oposición afinaba los detalles para avanzar con una interpelación en el Senado con eventual moción de censura, el oficialismo dispuso la suspensión sorpresiva del informe de gestión que el funcionario tenía previsto brindar el próximo 2 de julio ante la Cámara alta.   La determinación, que generó inmediatas suspicacias en los pasillos del Congreso, llevó la firma de la jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich. La exministra de Seguridad justificó la cancelación en términos contundentes: “Yo lo suspendí porque no tenía sentido exponerlo. Hacerlo venir para que lo tengan ocho horas castigándolo en público; además, los senadores no están interesados en hacerle preguntas como jefe de Gabinete”. En la misma línea, desde su entorno amplificaron el concepto al afirmar que “no tiene sentido que se exponga a una carnicería”.   La decisión, sin embargo, distaba de ser unánime y expuso las fisuras que atraviesan al oficialismo. Apenas doce días atrás, el 11 de junio, había sido el propio Adorni quien, a través de sus redes sociales, había anunciado públicamente su disposición a concurrir al recinto para responder preguntas de los legisladores. La marcha atrás no hizo más que alimentar las versiones sobre una interna cada vez más tensa entre Bullrich y el jefe de Gabinete, una relación que ya había mostrado signos de deterioro cuando la senadora se convirtió en la única voz del Gobierno en cuestionar abiertamente los gastos que Adorni no logra justificar y que son objeto de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.   Mientras la versión oficial sostenía que la suspensión respondía a una iniciativa de Bullrich para preservar al funcionario de un innecesario desgaste político, desde el entorno de Adorni circulaba una interpretación radicalmente distinta. Allí aseguraban que la cancelación no fue una decisión del jefe de Gabinete, sino que fueron los propios bloques legislativos —opositores e incluso algunos aliados— quienes manifestaron que no estaban interesados en recibirlo. “Manuel no cancela nada, está siempre a disposición. Son ellos los que no lo quieren escuchar”, remarcaron cerca del funcionario.   La confusión alcanzó su punto máximo cuando, avanzada la tarde, Adorni irrumpió en la red social X con un mensaje que descolocó a propios y extraños: “Estoy a disposición para presentarme el día 2 de Julio próximo al Honorable Senado de la Nación para brindar el informe de gestión como marca la Constitución Nacional. Fin”. Con esa publicación, el jefe de Gabinete contradijo abiertamente a Bullrich y dejó en claro que, más allá de la decisión de la jefa de bloque, él mantenía intacta su voluntad de comparecer.   En paralelo a esta pulseada pública, Adorni desplegó una ofensiva de respaldo en la Casa Rosada. A lo largo del martes encabezó tres tandas de reuniones con senadores de La Libertad Avanza, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. La nómina de legisladores que pasaron por el despacho oficial incluyó a Pablo Cervi, Enzo Fullone, Carmen Álvarez Rivero, Vilma Bedia, Romina Almeida, Ezequiel Atauche, Juan Cruz Godoy, entre otros. Quien brilló por su ausencia fue, precisamente, Patricia Bullrich.   La movida del jefe de Gabinete tuvo un claro propósito: blindarse políticamente en un momento en el que su continuidad en el cargo está bajo la lupa no solo de la oposición sino también de sectores del propio oficialismo. En el arco libertario no descartan incluso que Bullrich esté evaluando un proyecto propio de cara a 2027, lo que agregaría un componente electoral a la interna.   La suspensión del informe de Adorni se suma a una semana clave para el Gobierno. Este jueves, el Senado sesionará con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada como eje central, aunque el foco estará puesto en la estrategia oficialista para bloquear cualquier avance de la interpelación. En ese marco, Bullrich logró un acuerdo con la oposición dialoguista para exigir una mayoría calificada de dos tercios de los presentes para habilitar la discusión de una eventual interpelación, un requisito que eleva considerablemente la vara para que el kirchnerismo pueda prosperar con su pedido.   La medida contrasta con el acta firmada la semana pasada, donde la propia Bullrich había acordado que bastaba con la mayoría absoluta —37 votos en el Senado— para habilitar el debate. El giro estratégico evidencia que el oficialismo está dispuesto a modificar las reglas de juego sobre la marcha con tal de proteger a una de sus figuras más cuestionadas.   En Diputados, mientras tanto, la oposición ya había sufrido un revés similar: una sesión especial convocada para avanzar contra Adorni cayó por falta de quórum. La estrategia de resistencia del oficialismo parece clara: cerrar todos los frentes posibles para evitar que el jefe de Gabinete tenga que sentarse en el banquillo de los acusados.   Queda por ver si el propio Adorni insistirá en presentarse el 2 de julio pese a la suspensión oficial, o si la presión de la cúpula libertaria terminará imponiéndose. Lo que ya no admite dudas es que la interna en el oficialismo está más viva que nunca y que el futuro del jefe de Gabinete se juega en una pulseada que trasciende largamente los límites del Congreso.

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