- Sociedad
- 04.06.2026
Ratas en una escuela de Mataderos: la Auditoría ya había advertido fallas de mantenimiento
Familias de la Escuela N°3 denunciaron la presencia de roedores en aulas, baños, biblioteca y comedor. Un informe reciente de la AGCBA había detectado problemas de mantenimiento, seguridad y uso irregular de espacios en el edificio.
La comunidad educativa de la Escuela N°3 de Mataderos, ubicada en Larrazábal 1556, denunció la presencia de ratas dentro del establecimiento desde hace más de un mes. Según relataron las familias, los roedores aparecieron en aulas, pasillos, baños, biblioteca y comedor, donde diariamente se sirven desayunos y almuerzos a los alumnos.
Ante la falta de respuestas, madres y padres realizaron un reclamo público y exigieron una intervención urgente del Gobierno porteño. Si bien la dirección elevó las alertas correspondientes, las clases continuaron pese al riesgo sanitario.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el estado del mantenimiento escolar en la Ciudad. En marzo de 2026, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires publicó un informe sobre los programas “Mitigación de Riesgos y Ley de Escuelas Seguras” y “Plan SIGMA”, ejecutados por la Dirección General de Mantenimiento Escolar.
Ese relevamiento incluyó al edificio de Larrazábal 1556 y detectó deficiencias en mantenimiento, seguridad y organización de espacios. Además, señaló un dato clave: esta escuela es el único edificio de la muestra cuyo mantenimiento depende directamente del Ministerio de Educación, a través de la Gerencia Operativa de Mantenimiento Escolar, y no de una empresa privada.
Por eso, en este caso no hay una contratista a la que sancionar: las fallas recaen directamente sobre el Estado porteño. La Auditoría verificó incumplimientos en 6 de las 17 rutinas de mantenimiento preventivo relevadas.
Entre las observaciones se mencionan problemas en pisos, paredes, sanitarios, aberturas e instalaciones eléctricas, además de fisuras, azulejos faltantes, pintura descascarada, griferías rotas, cablecanales sueltos y restos de instalaciones antiguas.
El informe también advirtió sobre el uso de espacios como depósitos improvisados, con acumulación de mobiliario, materiales en desuso y productos de limpieza en sectores de circulación, salas y espacios técnicos. Según la Auditoría, esto dificulta la circulación, puede obstruir vías de evacuación y aumenta el riesgo de incendio o accidentes.
La comunera de la Comuna 9, Lorena “Tana” Crespo, cuestionó la falta de respuesta oficial. “Hace un mes que la escuela tiene ratas. La dirección elevó todas las alertas correspondientes y la directiva del Gobierno fue no suspender las clases, a pesar de que transmiten enfermedades”, sostuvo.
Crespo agregó que la única medida fue colocar cebos durante el fin de semana, pero que no alcanzó. “Las ratas aparecieron en el comedor, en las salas, en el baño. Muchas familias optaron por no mandar a sus chicos a clases”, afirmó.
“Es indignante que un problema tan básico no haya sido solucionado en forma urgente. Este Gobierno discrimina a la escuela pública y al sur de la Ciudad”, señaló la comunera.
La denuncia de las familias vuelve a mostrar que las observaciones de la Auditoría sobre el mantenimiento escolar no son abstractas: impactan directamente en las condiciones en las que estudian chicos y chicas de la Ciudad.
Ante la falta de respuestas, madres y padres realizaron un reclamo público y exigieron una intervención urgente del Gobierno porteño. Si bien la dirección elevó las alertas correspondientes, las clases continuaron pese al riesgo sanitario.
El caso vuelve a poner bajo la lupa el estado del mantenimiento escolar en la Ciudad. En marzo de 2026, la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires publicó un informe sobre los programas “Mitigación de Riesgos y Ley de Escuelas Seguras” y “Plan SIGMA”, ejecutados por la Dirección General de Mantenimiento Escolar.
Ese relevamiento incluyó al edificio de Larrazábal 1556 y detectó deficiencias en mantenimiento, seguridad y organización de espacios. Además, señaló un dato clave: esta escuela es el único edificio de la muestra cuyo mantenimiento depende directamente del Ministerio de Educación, a través de la Gerencia Operativa de Mantenimiento Escolar, y no de una empresa privada.
Por eso, en este caso no hay una contratista a la que sancionar: las fallas recaen directamente sobre el Estado porteño. La Auditoría verificó incumplimientos en 6 de las 17 rutinas de mantenimiento preventivo relevadas.
Entre las observaciones se mencionan problemas en pisos, paredes, sanitarios, aberturas e instalaciones eléctricas, además de fisuras, azulejos faltantes, pintura descascarada, griferías rotas, cablecanales sueltos y restos de instalaciones antiguas.
El informe también advirtió sobre el uso de espacios como depósitos improvisados, con acumulación de mobiliario, materiales en desuso y productos de limpieza en sectores de circulación, salas y espacios técnicos. Según la Auditoría, esto dificulta la circulación, puede obstruir vías de evacuación y aumenta el riesgo de incendio o accidentes.
La comunera de la Comuna 9, Lorena “Tana” Crespo, cuestionó la falta de respuesta oficial. “Hace un mes que la escuela tiene ratas. La dirección elevó todas las alertas correspondientes y la directiva del Gobierno fue no suspender las clases, a pesar de que transmiten enfermedades”, sostuvo.
Crespo agregó que la única medida fue colocar cebos durante el fin de semana, pero que no alcanzó. “Las ratas aparecieron en el comedor, en las salas, en el baño. Muchas familias optaron por no mandar a sus chicos a clases”, afirmó.
“Es indignante que un problema tan básico no haya sido solucionado en forma urgente. Este Gobierno discrimina a la escuela pública y al sur de la Ciudad”, señaló la comunera.
La denuncia de las familias vuelve a mostrar que las observaciones de la Auditoría sobre el mantenimiento escolar no son abstractas: impactan directamente en las condiciones en las que estudian chicos y chicas de la Ciudad.
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