La privatización de los espacios públicos

El gobierno de Jroge Macri lanzó una privatización masiva de 16 parques y plazas porteños

Werner Pertot
“Nada de lo que deba ser del Estado quedará en manos del Estado”, supo decir en pleno auge de los noventas un funcionario menemista (para los viejos como yo, Roberto Dromi, factótum del esquema de privatizaciones de esa década perdida). Siguiendo esa línea, tal vez, el gobierno porteño lanzó una licitación para que 16 parques o plazas pasen a tener comercios. Es una tendencia que arrancó con otro Macri, Mauricio, pero su primo Jorge la extiende y profundiza. Los espacios públicos perderán partes enteras en función de lo privado, siguiendo el paradigma de la época o, al menos, de sus gobernantes. Es curioso: la plaza es uno de los pocos lugares donde se puede ir con los pibes sin tener que poner un mango. Eso obviamente seguiría, pero habrá espacios para privados.



En la nomenclatura de la licitación esos espacios se llaman “núcleos de servicios”. Se menciona la “construcción, instalación, mantenimiento, ejecución y/o puesta en funcionamiento de núcleos de servicios complementarios en espacios verdes de uso público”. Es decir en la plaza convivirá lo público y lo privado (como ya vienen pasado en otros espacios públicos, desde que llegó la gestión PRO). ¿Qué incluyen? El Gobierno porteño no lo aclara, pero por la experiencia previa se puede imaginar que habrá comercios de todo tipo, expendio de bebidas, hamburguesas, cafeterías, kioscos, etc.

Una vez más, el pliego nos habla de un Estado bobo (concepto que también le debemos al menemismo) donde el Estado cede terrenos públicos por monedas y el privado hace sus agosto. Concretamente, los privados pagarán un canon irrisorio desde $590 mil en Villa Lugano (Parque Indoamericano), o $ 2.6 millones en el Parque Mujeres Argentinas (Puerto Madero), pasando por el Parque España con $ 860.000 y el Parque de los Patricios con $ 1.250.000 por mes. Las concesiones son por cinco años, con posibilidad de extender el contrato.

Los empresarios se harán cargo de poner las instalaciones, con una excepción: si el parque en cuestión existiera una edificación similar en desuso, puede hacer una propuesta para renovarla y aprovecharla. Todo se recicla.

Vuelvo a decir, no es nuevo, pero no quiere decir que no nos hable de una colonización cada vez mayor de lo que alguna vez fueron nuestros espacios comunes para beneficio de un privado. Se suma a otra licitación por la que se va a avanzar en construir estacionamientos subterráneos en Plaza Armenia de Palermo (Comuna 14) y Parque España de Barracas (Comuna 4), entre otras. Y la lista sigue.

Ni siquiera es que me moleste especialmente los usos que van a tener: un puesto de café, una panchería, hasta un negocio con peluches (?). No es ese el punto. La pregunta, en todo caso es, ¿hace falta privatizar partes de una plaza o de un parque para poner esos comercios? ¿No alcanza con los que ya están alrededor de la plaza o el parque? (de los ejemplos que da el pliego, conozco varios que están rodeados por todos esos comercios y más). ¿Cuál es el sentido de seguir restándole partes públicas al espacio público? De la misma manera que se concesiona o se vende cada terreno público que encuentran. La idea, al parecer, sigue siendo la que tuvo Dromi al comienzo de la década del noventa.






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