Tensión con la Iglesia y señales de unidad interna: lo que dejó el Tedeum del 25 de Mayo

Javier Milei encabezó la ceremonia en la Catedral Metropolitana rodeado por las principales figuras de su espacio, en medio de una interna creciente dentro del oficialismo y de un vínculo cada vez más áspero con la Iglesia. Los gestos de Karina Milei, la reaparición de Santiago Caputo y el mensaje de Jorge García Cuerva marcaron una jornada cargada de contenido político.

El Tedeum por el 25 de Mayo volvió a convertirse en una caja de resonancia de las tensiones que atraviesan al Gobierno nacional. Javier Milei buscó utilizar la ceremonia en la Catedral Metropolitana como una oportunidad para exhibir cohesión interna después de varios días atravesados por disputas públicas entre distintos sectores de La Libertad Avanza. Sin embargo, el mensaje crítico de la Iglesia y las diferencias que siguen latentes dentro del oficialismo terminaron por darle al acto un fuerte contenido político.



La imagen más buscada por la Casa Rosada fue la de unidad. El Presidente caminó hacia la Catedral acompañado por gran parte de su Gabinete y por dirigentes enfrentados en las últimas semanas. La presencia de Santiago Caputo fue uno de los datos más comentados de la jornada. El asesor presidencial, que habitualmente evita los actos protocolares, fue especialmente convocado para integrar la comitiva oficial en un contexto marcado por los cruces con Martín Menem y sectores alineados con Karina Milei.

La decisión de mostrar a Caputo dentro de la columna presidencial fue interpretada como un intento de Milei de bajar el nivel de confrontación interna luego de una semana atravesada por acusaciones cruzadas, operaciones en redes sociales y disputas por espacios de poder dentro del oficialismo. También hubo señales hacia Patricia Bullrich, otra de las protagonistas de las tensiones recientes. Aunque llegó separada del núcleo principal del Gobierno y ocupó un lugar secundario dentro de la Catedral, el Presidente la saludó con un abrazo antes del inicio de la ceremonia y más tarde la incluyó en la foto desde el balcón de la Casa Rosada. 

Karina Milei también tuvo un rol central durante la jornada. La secretaria general de la Presidencia se ubicó en la primera fila junto a Martín Menem y Manuel Adorni, en una disposición que dentro del oficialismo fue leída como una reafirmación de su peso político en la estructura libertaria. Al finalizar la ceremonia, mientras la comitiva regresaba caminando hacia Balcarce 50, se la escuchó agradecer a los simpatizantes que aguardaban detrás de las vallas. “Gracias por aguantar”, dijo ante algunos militantes y curiosos que seguían el operativo.

El intento de mostrar armonía interna convivió con otro frente de conflicto que preocupa al Gobierno: el deterioro del vínculo con la Iglesia. La homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, incluyó referencias a la polarización política, las agresiones en redes sociales y la necesidad de recuperar el diálogo social, en un mensaje que en la Casa Rosada fue interpretado como una crítica indirecta al clima político promovido desde el oficialismo.

En los días previos al Tedeum, funcionarios nacionales habían intentado bajar la tensión con el Arzobispado. Hubo reuniones con autoridades eclesiásticas y contactos impulsados desde áreas del Gabinete para evitar una confrontación abierta durante la ceremonia patria. Aun así, las señales de malestar de la Iglesia se fueron acumulando en los últimos meses, especialmente alrededor de la situación social, el impacto del ajuste económico y el tono confrontativo que domina buena parte de la discusión pública.

El mensaje de García Cuerva se produjo además en un momento delicado para el oficialismo. La disputa entre el sector que responde a Santiago Caputo y el armado político encabezado por Karina Milei y los Menem expuso diferencias que hasta hace poco se mantenían bajo reserva. El conflicto escaló en redes sociales y terminó involucrando a dirigentes, funcionarios y cuentas anónimas vinculadas al ecosistema libertario. En paralelo, también crecieron las incomodidades alrededor de Manuel Adorni por las denuncias judiciales en su contra y por las discusiones internas respecto de cómo responder políticamente a esas acusaciones.

En ese contexto, el Presidente decidió involucrarse personalmente para ordenar la situación. Después del Tedeum reunió a sus ministros y colaboradores en Casa Rosada y volvió a mostrarse públicamente junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Martín Menem y Bullrich. El objetivo fue transmitir normalidad y cerrar, al menos de manera momentánea, la crisis interna que atravesó al oficialismo durante las últimas semanas.

Sin embargo, detrás de las fotos y los gestos de reconciliación, persisten las diferencias políticas y personales entre los distintos sectores que integran el núcleo de poder libertario. El Gobierno consiguió una imagen de unidad en una fecha simbólica, pero el clima de tensión interna y el creciente distanciamiento con la Iglesia siguen abiertos como dos desafíos centrales para la administración de Milei.

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