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Conflicto universitario: docentes de la UBA trasladan el aula a la puerta de la casa de Manuel Adorni

En el marco de un paro nacional y ante la falta de respuestas salariales, la comunidad académica de la Facultad de Filosofía y Letras se moviliza este lunes y martes al barrio de Caballito. El reclamo central exige la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario en un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo y cuestionamientos al patrimonio del Jefe de Gabinete.

El conflicto entre el Gobierno nacional y las universidades públicas sumó un nuevo capítulo de alta tensión simbólica. Docentes y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) iniciaron una jornada de protesta que traslada el dictado de materias directamente a la calle, frente al domicilio del Jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La medida, impulsada principalmente por la comunidad de la Facultad de Filosofía y Letras junto a gremios como AGD-UBA y FEDUBA, busca visibilizar el deterioro de los ingresos del sector, que según estimaciones sindicales ha sufrido una caída real cercana al 36% en los últimos meses.



La actividad comenzó este lunes por la tarde con una clase magistral titulada "La universidad frente a la lógica del mercado", dictada en la calle Miró al 500, a escasas dos cuadras de la sede universitaria de Puan. El cronograma continuará durante todo el martes 31 de marzo, con una agenda que incluye disertaciones sobre extractivismo y la Ley de Glaciares, integrando los contenidos académicos con el análisis del modelo económico actual. Los organizadores señalaron que la elección del lugar no es azarosa: se produce luego de que el funcionario reconociera la propiedad de un departamento en esa zona que no figuraba en su declaración jurada inicial, lo que para los manifestantes representa una contradicción frente al ajuste que atraviesa la educación pública.

La situación del sistema universitario es crítica y excede la protesta en Caballito. Desde los gremios advierten que cerca del 70% de los trabajadores del sector perciben salarios que apenas rondan los 250.000 pesos, una cifra que ha empujado a una ola de renuncias masivas en otras instituciones, como la Universidad Tecnológica Nacional. La principal exigencia es la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento Universitario, una normativa que establece la actualización de las partidas presupuestarias y los haberes de acuerdo a la inflación, pero cuya implementación permanece bloqueada por la administración central.

El panorama para los próximos días no augura una tregua. La jornada de clases públicas se inscribe en un paro nacional de 72 horas que paraliza las actividades en las casas de altos estudios de todo el país. El movimiento estudiantil, representado por la Secretaría General del CEFyL, ya adelantó que las medidas de fuerza se intensificarán si no se abre una instancia de negociación paritaria real que detenga el vaciamiento institucional. Mientras tanto, el foco permanece en las calles de Caballito, donde el pizarrón y las tizas intentan ganarle terreno al silencio oficial.

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