NUEVAS COSTUMBRES

Creció el alquiler de bauleras para liberar espacio en los hogares

Una de las consecuencias que trajo la pandemia de coronavirus es el alquiler de bauleras para liberar espacio en hogares y oficinas.


En el año del aislamiento por el coronavirus, con clases virtuales y teletrabajo; la falta de espacio se volvió crítica en muchas viviendas. Muchos se preguntaron ¿Qué hacemos con todas esas cosas que tenemos guardadas, pero que nos incomodan? La solución fue llevar a depósitos objetos voluminosos con poco o ningún uso.
 
Existen empresas en distintos barrios que ofrecen alquiler de bauleras y guardamuebles, la demanda creció durante la cuarentena, tanto que algunas se quedaron sin lugar. El alquiler del servicio es mensual y puede oscilar entre $ 500 y $1100 por metro cuadrado, dependiendo la ubicación y tamaño de espacio se contrate. El guardado puede ir desde los 5 hasta los 1.200 metros cuadrados, medida que puede variar; mientras que la reserva de bauleras privadas va desde $ 3.240 hasta $ 21.000, informa Clarín.
 
En el rubro de self storage se paga por el espacio que ocupan las cosas. La cotización depende del volumen (cada metro cúbico se cobra 700 pesos al mes); por ejemplo, el costo de dejar un lavarropas es de $ 413 y el de una valija mediana donde se puede conservar la ropa de estación que no se utiliza, $ 97.
 
Con la irrupción de la pandemia, el servicio global de guardado aumentó un 100% en comparación con el año anterior. En 5 meses, pasamos del 10% al 90% de ocupación. Abrimos una nueva sucursal para poder seguir atendiendo la demanda sostenida de clientes”, señala a Clarín Livia Armani, cofundadora de Space Gurú.
 
En tanto que, Marcelo Fraschina, CEO de Depósito Belgrano asegura que tienen alquiladas el 95% de las bauleras y el 5% restantes suele estar reservado. “El año pasado a esta altura teníamos una ocupación del 85% aproximadamente, pero este aumentamos la capacidad”, agrega.
 
Por su parte, Ariel Yael, de Buenos Aires Guarda, señala que la ocupación históricamente se mantuvo en el 92/93%, aunque en esta oportunidad debieron acompañar a clientes que tuvieron dificultades financieras durante la cuarentena para afrontar los gastos.
 
Desde la gerencia de Más Metros, Jonathan Komarosfky atribuye la suba a remodelaciones, movimientos por achique de espacios para reducir costos, desarmes de locales y oficinas que interrumpieron su actividad o mudanzas que quedaron pausadas.
 
Este último es el caso de Franco Trama (cliente de Space Gurú) que gasta $ 1.200 por mes. “Necesité guardar artículos no esenciales, como vinilos de música o la casita de mi gata, ya que preferí entregar el departamento donde estaba y volver a vivir con mi familia en Mar del Plata hasta que todo se normalice. Así, evito trasladar mis pertenencias de una ciudad a la otra”, detalla a Clarín.
 
Patricia Palacios (cliente de BAG) aprovechó la pandemia para reorganizar y ganar lugar en su hogar. En un espacio de 15 metros cuadrados depositó mesas, sillones, cuadros, vajilla, libros, adornos y papelería personal por un valor de $ 10.322 (más IVA). “Quiero decorar los ambientes despejados con un motivo minimalista. Estar más tiempo en casa, me hizo notar que la acumulación de objetos apretados en los muebles, me impedía acceder de forma cómoda a los de uso diario. La solución fue conservarlos en una baulera”, explica.
 
Hay quienes guardan desde una valija, herramientas, electrodomésticos y sillas de temporada hasta una oficina entera de 100 metros cuadrados. Desde Depósito Belgrano, señalan que los clientes que más confían en este tipo de contratación online y a distancia es el público de 25-40 años, aventureros y amigos de la tecnología.
 
“Ante la imposibilidad de mudarse a un ámbito más grande, hay que optimizar los metros que tenemos en casa. Aproveché el tiempo en pandemia para hacer una limpieza profunda. Pago $ 5.400 mensuales por una baulera de 6 metros donde guardo fotos, recuerdos y juguetes que los chicos ya no utilizan, pero quieren conservar”, cuenta Melina Biman (cliente de Más Metros).
 
Diferente es el caso de Carolina Lencina quien, obligada por los elevados aumentos de alquiler, debió mudarse a la casa de sus padres. “En un guardamuebles de 7 metros guardé heladera, lavarropa, microondas, cajas con objetos de cocina y baño. Pago $ 4.800 y me resulta más barato que las expensas que pagaba donde vivía”, destaca.
 
Los que tienen un e-commerce o venden por internet también se unieron a la demanda del servicio. Están quienes guardan las cosas de su comercio hasta que puedan reabrirlo, por ejemplo, locales gastronómicos que conservan cocinas y heladeras. Incluso, empresas que contratan el servicio para acopiar archivos, material de marketing y mobiliario excedente. O bien, emprendedores que ya no tienen lugar en la casa para acomodar lo que venden y optan por almacenar sus productos en alguna sucursal. “Nos convertimos es una especie de aliado para los e-commerce que utilizan el espacio como depósito de distribución para ventas, logística y paquetería”, afirma Fraschina.
 
El perfil de los clientes varía de acuerdo a la ubicación y topología de la sucursal. Komarofsky expone que en la sede de Almagro, casi un 90% de la cartera es residencial; pero en la de Once la proporción es 60% comercio contra 40% particulares por la oferta de espacios superiores a 40 metros y las playas para carga y descarga dentro del predio, donde se pueden maniobrar hasta con contenedores.
 
Por ejemplo, Ariel Sawiki, comerciante de artículos de regalería, tercerizó el depósito para evitar tener un galpón propio. “Alquilo 70 metros cuadrados en planta baja para trabajar con mayor seguridad, despachando y ordenando la mercadería”, reconoce.


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