RECLAMO

Cómo sigue la lucha de vecinos y vecinas de Villa Crespo contra el Movistar Arena

Reclaman que avance en la Legislatura una iniciativa que busca que en el estadio de La Nación sólo se permitan eventos deportivos, como era el proyecto original. Desde que hay shows semanales, sufren ruidos, vibraciones, caos de tránsito y contaminación.



No bajan los brazos. Vecinos y vecinas de Villa Crespo continúan ideando estrategias para intentar mitigar el impacto negativo que la apertura del estadio Movistar-Arena, del diario La Nación, provocó y provoca en sus vidas cotidianas.

Además de reunirse con legisladores, comuneros y funcionarios, no dejan de realizar volanteadas y, tal como consignó Página 12, realizaron una nueva presentación judicial para tratar de resolver los problemas que enfrentan cada vez que hay un recital, algo que ocurre varias veces por semana.

Caos de tránsito y de gente, contaminación sonora, falta de estacionamientos, cortes de calles, exigencia a los propios vecinos de mostrar el DNI para llegar a sus casas, vibraciones en los edificios y contaminación lumínica, son algunas de las molestias que viven desde que comenzó a funcionar el estadio.

Ante este panorama, una de las estrategias apuntará a convencer a los legisladores de la Ciudad para que retomen el proyecto que presentaron en el Parlamento porteño. Se trata de una iniciativa que apunta a que en el predio que Atlanta cedió en comodato a La Nación y AEG Worldwide se efectúen sólo espectáculos deportivos, como era el espíritu de la ley original. También piden que se reduzca el plazo de concesión de 40 a 20 años y que se revoque la exención de impuestos municipales con la que se benefició a las empresas.

Asimismo están analizando un nuevo reclamo judicial que podría llevar a disminuir la cantidad de espectadores o la cantidad de eventos semanales. Otro de los ejes del planteo apunta a que se vuelva a analizar el impacto ambiental que tiene el estadio en el barrio, tomando en cuenta la acumulación de sucesos.

Como señaló el abogado Jonatan Baldiviezo, del Observatorio del Derecho a la Ciudad, a Página 12, “al momento de evaluar el impacto consideraron un evento aislado, un hecho concreto. Lo que no hicieron es evaluar la reiteración de eventos. La acumulación de sucesos a lo largo del tiempo que, si bien pueden parecer 'mínimos', cuando se reiteren tres veces por semana a lo largo de una vida los hacen incompatibles con la posibilidad de mantener una calidad de vida adecuada”. Y agregó: “El 98 por ciento del estudio de impacto fue sobre la construcción del estadio, no se analizó casi nada del funcionamiento, y nada en absoluto en cuanto al funcionamiento y el entorno”.

Por otra parte, en los próximos días debería concretarse una reunión de los vecinos con el subsecretario de Vinculación Ciudadana, Juan Pablo Arenaza, quien les prometió una respuesta al listado de reclamos que le presentaron el 21 de noviembre pasado.

Los vecinos también esperan respuestas a las preguntas que le dejaron picando al funcionario en el encuentro de noviembre. Entre ellas, y quizás las que más bronca genera teniendo en cuenta que el estadio está exceptuado de pagar impuestos municipales por 40 años, es ¿quién se hace cargo de los costos de los operativos que involucran policías, agentes de tránsito, limpieza, entre otros, para que el estadio haga negocios?

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