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Los ‘errores’ del sistema de reconocimiento facial: detuvieron a una mujer por su parecido con una prófuga

Fue arrestada en el subte y pasó casi un día presa. La polémica tecnología de reconocimiento facial emitió un alerta ante su imagen, pero no era la prófuga buscada sino sólo una mujer parecida. El cuestionado sistema ya está siendo prohibido en otros países.



Por su parecido con una prófuga, una mujer fue detenida y permaneció presa hasta el día siguiente. Ocurrió a poco más de dos semanas del lanzamiento del sistema de Reconocimiento Facial de Prófugos implementado por el Gobierno de la Ciudad. El polémico mecanismo, que está siendo prohibido en otras ciudades al tiempo que se estrena con pompa en territorio porteño, ya comenzó a mostrar los problemas que implica su puesta en marcha.

Además de la mujer detenida por error, según consignó Página 12 hubo varios trabajadores del subte demorados tras haber sido identificados como sospechosos por el sistema. El integrante del Grupo de Litigio Estratégico Adrián Albor, que podría representar a la mujer detenida si decide iniciar acciones legales, dijo a ese diario que “un funcionario público que acepta un sistema con falencias tiene dolo eventual de la privación ilegal de la libertad”.

La detención se produjo en el subte porteño, donde están activas algunas de las 300 cámaras rotativas de las 7000 que tiene el Sistema Integral de Video Vigilancia de la Ciudad, para rastrear a las personas buscadas por el Sistema de Consulta Nacional de Rebeldías y Capturas (Conarc). Una base pública dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Por su parecido con persona buscada, la mujer fue esposada y trasladada a la comisaría el martes a la noche, luego de que se disparara un alerta del sistema de Reconocimiento Facial. Según contó una amiga, la policía le informó que tenía una causa por fraude habitacional en 2011, pese a que la mujer negó el hecho y mostró su DNI para acreditar su identidad.

Tras varias horas por averiguación de antecedentes la trasladaron a otra comisaría en la calle Suipacha, donde permaneció incomunicada, porque no tenía ni abogado, ni familiares en la ciudad, los únicos autorizados a verla. Al día siguiente fue liberada, luego de que se constatara que no tenía ninguna causa judicial: no era ella la persona buscada por la justicia.

“El avasallamiento de libertades que hace el Estado es muy grande cuando autoriza un sistema que tiene un importante margen de error y que le puede arruinar la vida a una persona metiendo gente presa por las dudas”, dijo Albor. “No puede ser que una persona camine con miedo de que una cámara lo confunda con alguien que está siendo buscado por la justicia. Se coarta la libertad de caminar libremente sin sentir que vivimos en 1984 de (George) Orwell”, remarcó el letrado, y advirtió que “el Código Procesal permite llevar preso a una persona con pedido de captura, pero no a una porque se le parece, por las dudas”.

Desde el Ministerio de Seguridad porteño sólo respondieron que “hay un protocolo de actuación cuando se da el alerta, y una vez que se identifica a la persona se llama al juzgado interviniente”. Así, responsabilizaron al Poder Judicial porque, aseguraron, “es la justicia la que decide si libera, detiene o demora”.

En las últimas horas, en tanto, se supo que en San Francisco se prohibirá el uso de tecnología de reconocimiento facial por parte de la policía y otras agencias públicas. Se trata de la primera ciudad de Estados Unidos que toma una medida de este tipo, por considerar que pone en peligro las libertades civiles y puede "exacerbar la injusticia racial y amenazar la capacidad de vivir sin la continua vigilancia del gobierno".

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