COMUNA 4

Edesur cortó la luz a una cooperativa y dejó sin agua a 326 familias en Parque Patricios

Por la suba de las tarifas la cooperativa que administra el tanque de agua del barrio Monteagudo no pudo pagar y la empresa interrumpió el servicio. Son 1500 personas que viven a cuatro cuadras de la sede del Gobierno porteño.


Edesur cortó el suministro eléctrico con el que el barrio Monteagudo, donde viven 326 familias, abastece su tanque de agua. Desde el viernes pasado, más de mil quinientas personas que residen en el complejo de viviendas de Parque Patricios, a apenas cuatro cuadras de la Jefatura de Gobierno porteña, están sin agua, informa Página 12.
 
Además, su radio comunitaria quedó fuera del aire. Los dirigentes de la cooperativa explican que venían con dificultades para pagar la boleta y que en el término de un año su monto se duplicó acrecentado por intereses y punitorios. “Lo que nos trajo hasta acá es la lógica empresarial que este Gobierno quiere imponer. Es muy preocupante porque, si estamos en esta situación hoy, ¿cómo vamos a estar cuando apliquen las subas del 40%?”, se pregunta Carmen Cirano, del Movimiento Territorial de Liberación (MTL).
 
El barrio Monteagudo fue construido de manera autogestiva y es administrado cooperativamente. Cirano indicó a Página 12 que en los edificios tienen un medidor que alimenta cuatro bombas que llevan agua al tanque. Este mismo medidor da energía a Radio Sur. 
 
“Edesur, sin mayores explicaciones, vino y se llevó los fusibles, el viernes a la mañana. Nadie vio a la camioneta, porque hay que decir que a raíz de los numerosos cortes que están haciendo, la compañía ya no utiliza camionetas con identificación, sino que subcontrata a otras empresas. Las camionetas que manda no están identificadas con un logo, como era antes debido a que hay gente muy molesta y en algunos lugares los han apedreado. Ahora trabajan así: en cosa de segundos, en una calle interna del barrio, sacaron los fusibles del medidor y se fueron”, explica Cirano.
 
La primera afectada fue Radio Sur, que quedó fuera del aire. La radio comunitaria realiza transmisiones de emergencia para dar a conocer la situación. La periodista Noelia Depaoli señaló a Página 12 que la tarifa que aplican tanto al barrio social como a la radio “se igualan a la de una radio privada o una empresa, cuando nosotros somos una cooperativa de trabajo”. Su colega Fernando Tocco ilustra: “En el término de un año, la factura pasó de 6 mil pesos a 50 mil, lo que da cuenta de la política económica de asfixia para los sectores populares”.     
 
“No es que se dejó de pagar, se iba pagando, pero son montos muy difíciles de afrontar. En un 70 por ciento, la deuda es una bola de nieve de intereses y punitorios”, aclara Tocco. Lo mismo pasa en clubes de barrio, cooperativas y pymes.
 
“Este barrio en su mayoría es de gente de escasos recursos. Muchos son vendedores ambulantes en Once, Liniers y Avellaneda, que se quedaron sin su puesto laboral cuando el Gobierno los sacó de la calle y los puso en unos galpones donde no pueden vender ni el aire que respiran porque no entra nadie. El resto son adultos mayores, tenemos muchos niños, hay también discapacitados”, cuenta Cirano.
 
Para acceder al agua potable, en estos días se abastecen de un caño en el patio, del que van cargando baldes. Sin este acarreo no podrían cocinar, mantener una mínima situación de higiene ni hacer funcionar los baños. “Al no correr el agua en la cantidad necesaria, las cañerías se obstruyen y hay riesgo de que se formen focos infecciosos”, advierte Cirano. 
 
La falta de agua obligó a suspender las clases en el bachillerato popular de la cooperativa y cerrar parte de los ocho locales comerciales cuyo uso van rotando entre las familias. También quedó parada la peluquería del centro de jubilados.
 
En las conversaciones que tuvieron con la empresa de electricidad les ofrecieron refinanciar la deuda “con intereses variables según se estiraran las cuotas. Nosotros no queremos pagar en cuotas y con interés; estamos organizando varias iniciativas para juntar el dinero, pedimos que nos dieran 30 días para pagar toda la deuda junta. Pero la respuesta fue que primero paguemos”, continuó Cirano.
 
En este tanque que abastece al barrio el agua sube a 60 metros de altura. “Usamos bombas que tiran casi 60 mil litros por minuto; cuando construimos las viviendas, tuvimos que hacer una inversión de casi un millón de pesos para dejarlo en condiciones. El nuestro es un complejo bien diseñado (el MTL lo levantó sobre la estructura de una antigua fábrica de pinturas de Bunge y Born), pero no hay que suponer que, por tener una casa, el que está adentro tiene los mejores muebles, ni el mejor trabajo. Es un barrio social, construido autogestivamente con un préstamo del Instituto de la Vivienda de la Ciudad. Es un barrio social y la compañía eléctrica sabe que cabe dentro de la responsabilidad de la electrodependencia, porque no está abasteciendo a un privado, sino a cuatro bombas que le dan agua a 326 familias. Son familias que, además, cada mes pagan una factura por su medidor particular de luz y pagan el agua”.


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