OPINION

De la Lluvia Godot al aborto legal

El ministro Dujovne explicó que "habrá un pico de endeudamiento hasta 2020 y luego comenzará a bajar". Es decir que nos seguiremos endeudando con entusiasmo mientras siga gobernando el mejor equipo de los últimos 50 lustros

Sebastián Fernández

Termina otra semana trepidante en la que no tuvimos noticias de la lluvia de inversiones pero tampoco de la Pobreza Cero; es decir, una de cal y otra de arena. Aunque, como bien lo explicaron varios medios serios, “desde Hacienda apuestan a la lluvia de inversiones para sostener el crecimiento”. Habiendo transcurrido más de la mitad del mandato de Mauricio Macri esperando la precipitación salvadora, ya podemos afirmar que se trata de la Lluvia de Godot: aparentemente, no vendrá hoy, pero vendrá mañana por la tarde.    Por otro lado, el ineludible ministro Dujovne explicó que "habrá un pico de endeudamiento hasta 2020 y luego comenzará a bajar". Es decir que nos seguiremos endeudando con entusiasmo mientras siga gobernando el mejor equipo de los últimos 50 lustros. A muchos nos asombra que el modelo sustentable que venía a terminar con la bomba de tiempo kirchnerista consista en transferirle nuestros gastos corrientes a nuestros hijos, vía deuda, para que, además de pagar los suyos, se ocupen de pagar los nuestros; pero la verdad es que no somos economistas serios como para andar opinando por ahí. Por eso preferimos leer al economista mapuche-iraní Mariano Kestelboim, quién nos explica que la inversión financiera externa- técnicamente conocida como “timba financiera”- creció durante estos dos años unas 292 veces con respecto a los dos períodos presidenciales de CFK. Un dato alentador.

Por su parte, otro analista poco serio, Sebastián Soler, escribió “el Banco Central reveló que durante el mes de enero aproximadamente un millón de argentinos (el gentilicio incluye personas y empresas) transfirieron al exterior, netos de ingresos, u$s 1.518 millones, lo cual constituye en palabras del propio Banco Central el ‘nivel máximo de salida neta en la historia del mercado de cambios’. Ese récord contrasta con los exiguos u$s 109 millones que llegaron al país en concepto de inversión extranjera productiva en enero (...). Dicho para que Macri lo entienda: la fuga es inmensa, la inversión es pequeña. Como decía Tusam, un futurólogo serio, “puede fallar”.

Ocurre que Nicolás Dujovne y Luis Caputo no intervienen menos en la economía de lo que lo hacía el marxista Axel Kicillof, salvo que mientras en aquella época el gobierno pisaba las tarifas e impulsaba los sueldos hacia arriba, Cambiemos hace exactamente lo contrario, además de favorecer con sus regulaciones al capital financiero. El juego es “elige tu propia regulación” y no “deja de regular”, mal que le pese a nuestros liberales declamativos.

Luego de que organizaciones feministas, sociales y políticas reclamaran durante una marcha multitudinaria frente al Congreso por el derecho al “Aborto, Legal, Seguro y Gratuito”, el presidente dio a entender que el oficialismo habilitaría en el recinto la discusión sobre su despenalización. Aunque luego el humorista radical Mario Negri, jefe del bloque de Cambiemos en Diputados, negó que fueran a dar quórum para tratar la iniciativa el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, como pidió parte de la oposición, el tema logró volver a instalarse, generando las inevitables disputas, incluso en el interior de cada espacio político.

Es habitual escuchar argumentos en contra de le despenalización desde las convicciones personales, religiosas o morales, pero como explican las militantes feministas de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto legal, Seguro y Gratuito, a efectos de la sociedad, se trata sobre todo de un tema de salud pública, de DDHH y de justicia social. Como escribió la periodista Cecilia González, “no se trata de estar de acuerdo o no con el aborto: es un hecho, ocurre. Las mujeres abortamos con ley o sin ley. Lo que deben decidir es si están de acuerdo o no conque sigamos abortando clandestinamente.” 

En estos días supimos que María Eugenia Vidal dispuso cerrar varias escuelas en la provincia. El vicegobernador Daniel Salvador, otro humorista radical, explicó que no se trata de cerrarlas sino de “reagruparlas”, incurriendo en un maravilloso #Léxico de exportación. Logró, además “una innegable hazaña: en una misma entrevista negó que vayan a cerrar escuelas, lo justificó, dijo que estaba bien y le echó la culpa al gobierno anterior”. Convengamos que si el kirchnerismo no hubiera abierto escuelas, el macrismo no podría cerrarlas. Hay al menos una clara responsabilidad compartida.

Por su lado, desmintiendo algunas críticas injustas, Laurita Alonso, la afónica titular de la Oficina Anticorrupción, negó que la misma “encubra a funcionarios del gobierno”. Es alentador que la funcionaria niegue algo que nunca podría reconocer pero debemos confesar que tiene razón: técnicamente, la OA no encubre a los funcionarios del gobierno, sólo los ignora.

Todo lo que quieran pero ya no le tenemos miedo al censista.  

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