AJUSTE PORTEÑO

Presupuesto para pocos

El PRO consiguió aprobar sin esfuerzo el Presupuesto 2018 en la Legislatura. Implica una participación a la baja en Educación y Salud y con serios recortes en vivienda. Además, se subastaron terrenos y se autorizaron torres, porque el show inmobiliario debe seguir.

Werner Pertot
El PRO consiguió aprobar sin mayores esfuerzos el Presupuesto 2018 gracias a la mayoría parlamentaria que supieron construir a lo largo de ocho elecciones legislativas ganadas (de 2003 para acá). Y con un poco de ayuda, claro está, del bloque de Martín Lousteau, que se abstuvo a la hora de votar. El Presupuesto 2018 dice ajuste en varias lenguas: hay una caída de la participación de educación y salud, mientras que vivienda sufre una caída nominal, particularmente en la partida destinada a las villas. Además, en la misma sesión, votaron una serie de proyectos inmobiliarios: subasta de cinco terrenos por más de cinco hectáreas, a las que pronto se sumará una nueva privatización de los edificios del Zoológico y de las Ecobicis. Y esto es solo el comienzo.

Repasemos un poco cómo fue el proyecto que presentó el macrismo. Pronostica una inflación del 12 por ciento, pese a que los cálculos basados en indicadores porteños la acercan a un 18 por ciento (esto es importante, porque algunas partidas aumentan por debajo de la inflación). Según un análisis de La Fábrica porteña, la ley enviada por Larreta implica ajustar un 30 por ciento la inversión en obra pública en términos reales. Pese a esto, el Gobierno porteño sigue sacudiendo a los vecinos con aumentos de ABL: para el año que viene tendrá un tope del 23,4 por ciento. Sin embargo, no todos tendrán que pagar más impuestos: en línea con la política impositiva del Gobierno nacional, Larreta le bajará el impuesto de Ingresos Brutos a las industrias.

En el Presupuesto 2018 hay una caída de la participación de educación y salud, mientras que vivienda sufre una caída nominal, particularmente en la partida destinada a las villas.

 

Otra línea que el macrismo continuará es la del endeudamiento: para 2018 se prevé que los servicios de deuda crezcan un 58 por ciento y superen los diez mil millones de pesos. Ya representan un 4,7 por ciento de los ingresos de la Ciudad.

Las distintas áreas sociales no tuvieron tanta suerte: suben un 11 por ciento (recordemos que, según el Presupuesto de Larreta, la inflación será del 18). Los recortes en Educación los hemos reseñado en otra columna, pero vale la pena recordar que hay ajuste en las becas, las viandas y el Plan Sarmiento de entrega de dispositivos tecnológicos a los estudiantes, además de una baja en infraestructura escolar. Todo esto se da de frente contra las buenas intenciones anunciadas por el jefe de Gobierno cuando lanzó su reforma educativa.

En Salud ocurre algo similar que con educación: hay una caída real del 5,5 por ciento de un año al siguiente. Otra de las áreas castigadas, pese a los anuncios de reurbanización de las villas, es la de Vivienda. Según el análisis de La Fábrica porteña, la caída es del 15 por ciento en términos nominales, pero del 33 por ciento en términos reales (sumando la inflación proyectada). ¿Cómo se podrá avanzar en la urbanización de las villas si, en vez de incrementarla, le recortan 1.660 millones de pesos a las partidas de viviendas? La respuesta es: con más endeudamiento. De los 3.519 millones de pesos proyectados para la Villa 31, 2.042 provendrán de financiamiento externo. Según el relevamiento de La Fábrica porteña, los programas relacionados con la Villa 31 “estuvieron entre los de peor ejecución en 2016: 64 por ciento” en todo el año. Dicho de otra manera: dejaron el 36 por ciento de los fondos sin utilizar. En 2017, durante el primer semestre, sólo habían ejecutado el 15 por ciento de la partida de Infraestructura Urbana y Coordinación Gubernamental Barrio 31.

El Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) también tiene una caída en términos nominales del 18 por ciento. El presupuesto para las villas, en concreto, tiene una caída real del 22 por ciento. Este año, al segundo trimestre el programa de Integración de villas tenía ejecutado solo el 14 por ciento. El programa de Rehabilitación de Conjuntos Urbanos sufre una caída del 50 por ciento. Aquí se ven las diferencias entre las promesas de obras y la asignación concreta de recursos.

El Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC) también tiene una caída en términos nominales del 18 por ciento. El presupuesto para las villas, en concreto, tiene una caída real del 22 por ciento.



Pese a que se trata de un presupuesto que ajusta las partidas sociales, el macrismo consiguió aprobarlo sin negociar solo con sus 32 votos. Hubo 13 votos en contra, entre kirchneristas y legisladores de izquierda y los de Lousteau, Sergio Massa y el peronismo se abstuvieron para permitir pasar el Presupuesto.

Por si todo esto fuera poco, la sesión tuvo un componente que ya es habitual en los fines de año de la Legislatura: parece que se alzara un cartel que dice “Gran Barata” y se saldaran terrenos a más no poder. Pese a que tuvieron a vecinos de Catalinas Sur y de Villa Urquiza con consignas de “no a las torres”, todas las propuestas del PRO pasaron sin problemas. Son cinco terrenos que pertenecen al Estado nacional y que se privatizarán para emprendimientos inmobiliarios. Una parte, se supone, será usada para espacios públicos. Esto se hará a partir de un convenio entre el Gobierno porteño y la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), de la Nación. Los terrenos tienen un total de 5,6 hectáreas.

En el caso de Catalinas Sur, se construirán nuevas torres, pese a la resistencia de los vecinos. Los legisladores Javier Andrade y Adrián Camps advirtieron que las torres, de 60 a 90 metros de altura, pueden causar problemas de infraestructura en el barrio. Se descartó la propuesta alternativa de hacer allí un espacio verde. El show inmobiliario debe continuar.

Para completar una semana privatizadora, el viernes avanzó en la comisión de Presupuesto y en la de Espacio Público otro proyecto para lotear y concesionar 21 edificios históricos del Zoológico. Si se aprueba la ley como está, se podrán concesionar por hasta 30 años y podrán incluir restaurantes y otros comercios. Tampoco queda claro que pasará con los animales que ocupan 12 de esos edificios. En el mismo camino van las Ecobicis, que también pasarán a ser privadas, aunque prometen que por ahora seguirán siendo gratuitas. Con su nueva y aplastante mayoría, y una oposición que no atina a unirse, se viene una nueva oleada privatizadora en la Ciudad.

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