OPINION

Las comunas y el relato oficialista

Verdades, mitos y relatos de la Ley de Comunas. La comunicación por correo electrónico del Gobierno porteño.

Mario Reina
Entre la propaganda que el Gobierno de la Ciudad nos envía periódicamente por mail, días pasados hubo una que llamó mi atención. El título decía “Somos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires – Ley de Comunas”, y luego del saludo personalizado describía las bondades de la gestión política y administrativa descentralizada en 15 comunas.

Esta descripción enumeraba que por esa descentralización se facilita “nuestra” participación (las/los vecinos), mejora la eficacia en la gestión barrial, aumenta el control de los asuntos públicos, posibilita eficacia en la gestión de trámites.

Concluida su lectura comprendí que estaba ante, lo que en la cultura política se denomina, una posverdad. El director de la Real Academia Española, Darío Villanueva, adelantó que en breve esta palabra será incorporada a los diccionarios con la siguiente definición: la "posverdad" quiere decir “aseveraciones que dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público".

En definitiva, hacernos creer que la descentralización que regula la Constitución de la ciudad y la Ley Orgánica de Comunas nº 1777 es cumplida fielmente, no es más que una mera ficción o posverdad. (Invito a todas las vecinas y todos los vecinos de la ciudad buscar en cualquier portal informático la ley 1777 y leerla, el texto es accesible y no muy extenso. Luego entenderán cabalmente el porqué de esta columna).

En las definiciones abstractas que contiene la comunicación se ignora por completo informar sobre las Juntas Comunales y los Consejos Consultivos. Estos auténticos órganos democráticos, que la propia normativa vigente regula, son una vez más ocultados por la administración central de nuestra ciudad.

Qué mejor que los Consejos Consultivos para controlar la gestión pública? Qué mejor que las Juntas Comunales para administrar la gestión barrial?, si es justamente por lo que vota la ciudadanía cada cuatro años: los comuneros son quienes representan a los vecinos en la gestión y administración de sus barrios.

El aparato oficial debería informar y fomentar la “verdadera participación ciudadana”.

Lamentablemente la realidad de los hechos concretos es otra. Desvirtuar la esencia de la democracia no se subsana con relatos oficialistas únicamente. Hay que cumplir con la ley y que la descentralización, de la gestión pública en las comunas, sea una realidad palpable y no una fachada.

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