COMUNA 1

Crean un polo gastronómico patrimonial con acceso a edificios del Casco Histórico

Un nuevo polo gastronómico surgió entre edificios históricos de la Ciudad, además cuenta con visitas guiadas.


El subsuelo de muchas propiedades del Casco Histórico de la Ciudad y áreas protegidas linderas conserva testimonios de un pasado que pocos conocen de cerca, es el caso del renovado edificio de Bolívar 373, conocido como el antiguo Pasaje Belgrano, explica La Nación.
 
Este nuevo polo gastronómico patrimonial, que en dos manzanas concentra a Adorado Bar, la vinería Aldo's con el Beboop Club, el Palacio Raggio, el edificio Otto Wullf, el restó Y Venite, el Colegio Nacional Buenos Aires, la tradicional confitería Puerto Rico, el restaurante japonés Furaibo, la Librería de Ávila, el Museo de la Ciudad y la Iglesia San Ignacio de Loyola , entre otros espacios culturales, el terreno donde hoy funciona la nueva Casa Lepage Art Hotel perteneció originalmente a Martin de Alzaga, marido de Felicitas Guerrero.
 
El predio en cuestión quedó en manos de la familia Guerrero, que al poco tiempo decidió levantar un conjunto de viviendas de renta unidas por un pasaje angosto con forma de L que entonces conectaba la avenida Belgrano con Bolívar. Hacia fines de siglo XIX en uno de los locales de la planta baja inauguró Casa Lepage, de Henri Lepage, pionero de la industria cinematográfica argentina y autor de la primera filmación oficial, cuando en 1900 registró la visita al país del presidente de Brasil, Campos Salles.
 
En 1908 todo el conjunto fue adquirido por Max Glucksmann, pionero del cine nacional. En 1923 fue vendido a la compañía de seguros La Continental, cuyos dueños encargaron la transformación total de la casa al arquitecto Alejandro Virasoro. Al poco tiempo ensancharon la avenida y medio edificio debió ser demolido, perdiendo el pasaje su salida por Belgrano. Finalmente, en 2004 la familia Cassará adquirió el inmueble y encargó un ambicioso proyecto de restauración a la arquitecta, Ana María Carrió.
 
Luego de la obra que tomó casi diez años y tres excavaciones del terreno, la Casa está a punto de inaugurar como hotel temático con sala de exposiciones, terraza para happy hours en verano y restaurante peruano en la planta baja. En el acceso al pasaje se colocaron algunos solados transparentes que permiten apreciar la feliz convivencia de la obra contemporánea con las construcciones anteriores, además de haber sumado una pequeña colección de piezas halladas durante las tareas de remoción, desde lozas, juguetes, cacharros y otros objetos.
 
Desde hace unos meses funciona un programa de visitas guiadas para quienes quieran conocer sus 400 años de historia. Los viernes a las 19 horas comienza el recorrido por el edificio, experiencia que concluye con una cena por pasos en el restaurante.

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