OPINIÓN

Los arrepentidos son como el colesterol

Fuentes confiables del ministerio de Hacienda informaron que si a fin de año el mejor equipo de los últimos 50 años consigue emular el nivel de inflación, de déficit y de crecimiento que dejó Kicillof en diciembre del 2015, Dujovne prometió ir a pie a Luján.

Sebastián Fernández

Termina otra semana trepidante en la que no tuvimos noticias de la lluvia de inversiones pero tampoco de la Pobreza Cero; es decir, una de cal y otra de arena. Además, como explicó el gobierno, el consumo no repunta "porque la gente ahorra más". En efecto, no es que el consumo se haya desplomado sino que la gente hoy prefiere ahorrar antes que dilapidar sus recursos en leche y zapatillas, como ocurría durante la larga noche kirchnerista. Frente a la disyuntiva de comprar un paquete de fideos o invertir en Lebacs, hoy el ahorro prevalece como opción porque la gente ha recobrado la confianza en la moneda.

En todo caso, fuentes confiables del ministerio de Hacienda que exigieron el anonimato informaron que si a fin de año el mejor equipo de los últimos 50 años consigue emular el nivel de inflación, de déficit y de crecimiento que dejó el marxista Axel Kicillof en diciembre del 2015, el ministro Dujovne prometió ir a pie a Luján.

Luego de que el arrepentido Meirelles acusara al titular de la AFI, Gustavo Arribas, de haber recibido coimas por 850.000 dólares, el presidente cuestionó al arrepentido brasileño: "Ahora vuelve a haber un testimonio de un señor Meirelles, ¿Qué sabemos de él?, que está acusado de delincuente (…) La verdad, ¿qué valor puede tener un testimonio de él sin ninguna prueba?" . La vicepresidenta, con el mismo tono, explicó que “aparece este señor que todos tenemos que saber que es el pagador de las coimas, es decir que es parte de esa corrupción, con lo cual su palabra es la de una persona en esas condiciones, no sabemos por qué se acuerda de unas cosas y no de otras…es raro” . El escepticismo de Mauricio Macri y Gabriela Michetti no deja de asombrarnos teniendo en cuanta que ambos apoyaron la ampliación de la figura del arrepentido para delitos de corrupción. Por otro lado, no recordamos que los testimonios de otros arrepentidos que “formaban parte de la corrupción”, como el lavador Leonardo Fariña o Martín Lanatta, condenado a perpetua por tres asesinatos, les hayan causado similar incredulidad. Tal vez con los arrepentidos ocurra como con el colesterol: los hay buenos y los hay francamente malos.

La buena noticia es que el caso Arribas ha conseguido hacerle descubrir al oficialismo tanto los beneficios de la presunción de inocencia, algo olvidada frente a sospechosos opositores, como los inconvenientes de la extraña figura del arrepentido.

Esta semana supimos que aunque bajó la tasa de delitos, los argentinos se sienten más inseguros. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, hubo una caída en el número neto de denuncias, pero un aumento de la percepción criminal. Al parecer, a diferencia de lo que ocurría durante el kirchnerismo, ahora sí la inseguridad sería una sensación.

Algo similar ocurre con Brasil: luego de años de estancamiento y recesión, nuestros analistas serios han descubierto por fin que esos factores adversos sí podrían incidir en la Argentina, a diferencia de lo que ocurría durante el gobierno de CFK, cuyas dificultades económicas eran el resultado de su propia impericia. En rigor de verdad, los factores externos durante los gobiernos kirchneristas sólo tuvieron incidencia cuando fueron buenos, como el famoso viento de cola. En el caso de ser malos, eran inocuos. Se trata de la incidencia externa selectiva (IES), un fenómeno estudiado por la Anthony Hopkins University.

En todo caso, no descartamos que nuestros medios serios además de descubrir la incidencia brasileña en nuestra economía, descubran que Michel Temer, un presidente confiable y admirado por el nuestro, sea en realidad un populista como CFK, Atila o Trump.

En una notable declaración de principios, Luis Majul explicó que ser periodista independiente consiste en relanzar denuncias oficialistas sobre la oposición. Sólo faltó que alabara la fructífera colabación con los servicios, otra fuente legítima de información en la noble tarea de informar. Con respecto a ese virtuoso trabajo en equipo, el diputado Rodolfo Tailhade denunció al dueño de La Cornisa S.A. por haber obtenido del gobierno de la CABA en los últimos años “más de $24 millones en contrataciones directas, sin ningún tipo de control (…) para la realización de eventos y servicios de distribución de folletería".

Creemos que la acusación es injusta: que un periodista se dedique a organizar eventos o repartir volantes “técnicamente no es delito”, como diría Laurita Alonso. Pero, sobre todo, estamos convencidos de que el gobierno generaría el mismo sincero entusiasmo entre nuestros periodistas serios aún sin estos incentivos.

Todo lo que quieran pero ya no le tenemos miedo al censista.

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