OPINIÓN

"Situación social: de mal en peor"

En 2017 los porteños seguimos perdiendo poder adquisitivo y una gran mayoría exhibe una percepción muy negativa de la situación económica personal y del país.

Matias Barroetaveña
En 2017 los porteños seguimos perdiendo poder adquisitivo, una gran mayoría exhibe una percepción muy negativa de la situación económica personal y del país. Los últimos datos, de abril de este año, del "Monitor del Clima Social del AMBA" que realiza el Centro de Estudios Metropolitanos muestran que los ciudadanos son menos optimistas respecto a la recuperación que anuncian los funcionarios nacionales.

Durante 2016, distintos actores políticos, sociales y gremiales alertamos sobre la delicada situación que atravesaban los hogares. Por esta razón, desde el CEM identificamos como una problemática central la percepción de inseguridad social de quienes habitan la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. Nuestra institución es un centro interuniversitario resultado de un acuerdo entre la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad Nacional de Hurlingham lo que permite una fuerte presencia territorial en esta enorme ciudad que lejos esta de terminar en la General Paz.

Las conclusiones que se obtuvieron de la segunda muestra del Monitor no son alentadoras. Más del 45% de los encuestados de la CABA respondió que su situación económica actual -respecto al año pasado- es peor o mucho peor y solo un tercio considera que es buena o muy buena. El optimismo oficialista parece no penetrar las percepciones, ni siquiera en uno de los distritos más receptivos a las ideas del partido gobernante. Esta tendencia se puede identificar en todas las respuestas de los porteños. Un dato importante es que dos de cada tres personas limitaron la cantidad de productos que compraba y la misma proporción de encuestados tuvo que cambiar la marca elegida de los productos adquiridos.A la hora de reducir la cuota de compra, los porteños afirmaron que debieron reducir con mayor frecuencia las carnes (30%) y los productos alimenticios en general (28%).

Como es previsible, los datos relacionados a la esfera laboral tampoco son tranquilizadores. Un 36% de los porteños encuestados respondió que alguien de su hogar había perdido su fuente de trabajo durante el último año y casi la mitad afirmó que su salario no le alcanza por lo que tiene dificultades para llegar a fin de mes. Sin embargo, la información que debería advertir a las autoridades es que más del 40% de los porteños percibe como "Muy probable " o "Algo probable" perder su puesto de trabajo en los próximos meses. Solo el 30% de los porteños siente que no es "Nada probable" atravesar por esa difícil situación.

Otra área que es analizada por el "Monitor del Clima Social del AMBA" es la inseguridad alimentaria. En esta esfera algunos datos son realmente impactantes. Durante la investigación se le consultó a los encuestados si alguna persona del hogar había pasado hambre durante el último año. La utilización del término "hambre", sin eufemismos, buscó identificar la dimensión real de casos extremos de vulnerabilidad social. De manera alarmante, un 15% de los encuestados que viven en la CABA respondieron de manera afirmativa. Más aún, la proporción de encuestados que redujeron la porción de comidas en su hogar ante la falta de recursos supera el 34%. Claramente refleja la alta inflación en alimentos que se sigue sufriendo.

Es importante destacar que la percepción de inseguridad social está íntimamente relacionada con la ausencia de protección estatal Si bien no toda inseguridad está basada en un peligro real, es posible advertir una profunda disociación entre la realidad y las expectativas de los porteños. Desde el Centro de Estudios Metropolitanos buscamos echar luz a la situación que atraviesan los hogares metropolitanos. Es imprescindible que el Gobierno tome conciencia de esta distancia y modifique su política para evitar profundizar aún más la fragilidad social de miles de personas.

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