TRAPITOS

Llega a juicio oral un cuidacoches por amenazar a un automovilista

Al trapito lo acusan de tentativa de extorsión. Cuando el conductor se negó a pagarle $ 200, le dijo que le iba a romper “todo el auto”. Si lo condenan podría pasar hasta diez años en la cárcel.


La Justicia confirmó que enviará a juicio oral a un cuidacoches por haber amenazado con romperle el auto a un vecino que se negó a pagarle. El incidente ocurrió en diciembre, y el acusado se llama Gustavo Javier Reynoso, tiene 20 años y es de José C. Paz.
 
"Esta causa será llevada a juicio oral por tentativa de extorsión. Como el imputado no está detenido, el debate se producirá a principios del año que viene. El proceso está encaminado, actualmente la Fiscalía y la Defensa están produciendo la prueba que el Tribunal evaluará oportunamente", le aseguró a Clarín el secretario del Tribunal Oral en lo Criminal N° 3, Alejandro Almeida Leighton.
 
A las 22.30 horas del 7 de diciembre pasado, Gustavo Gabriel Canteros estacionó su camioneta Renault Duster en la esquina de República de Eslovenia y Arce, en Las Cañitas. Había ido con su hijo Axel, de 11 años, y un amigo, Jonathan, a un restorán de la zona.
 
En ese momento se les acercó Reynoso y le dijo a Canteros: "Me tenés que pagar el estacionamiento por un total de $ 200". Ante esto, el dueño del auto le dijo que la pagaría al regresar de la cena. Pero el trapito insistió y le exigió el dinero de antemano. Como Canteros seguía sin dárselo, el cuidacoches lo amenazó: "Si no me das $ 200 te rompo todo el auto".
 
Por la tensión de la situación, el hijo de Canteros se asustó, con lo cual el dueño del auto lo agarró de la mano y, junto con su amigo, se alejaron y llamaron al 911. La denuncia le llegó al policía Facundo Cabaña, que estaba recorriendo la zona. Canteros le contó lo sucedido, y mientras su amigo y el chico se quedaban en la puerta del restorán, fue con el agente hasta el vehículo.
 
Entonces vieron que el trapito se acercaba a la camioneta acompañado por una mujer. Al ver al policía, Reynoso intentó escaparse, pero fue detenido.
 
La causa quedó en manos de César Troncoso, titular de la Fiscalía de Instrucción N° 5, quien solicitó que fuera enviada a juicio oral. El cuidacoches podría sufrir una condena de hasta diez años de prisión.
 
"En el caso que irá a juicio oral la clave fue que el ciudadano actuó con valentía y denunció el hecho, lo que permitió a la Policía hacer su trabajo. Sabemos que los cuidacoches son una modalidad frecuente que irrita a los vecinos, pero lamentablemente la normativa suele terminar con la impunidad de los trapitos”, explicó Marcelo D'Alessandro, secretario de Seguridad del Gobierno porteño.​
 
Es que son muy pocos los casos de este tipo que llegan a juicio, y menos aún por causas penales. En marzo, la Cámara del Crimen confirmó el procesamiento de Alí Nadir Coronel, un cuidacoches que amenazó en diciembre pasado a Damián Becerra, quien había estacionado en Hipólito Yrigoyen y Quintino Bocayuva, en el barrio de Almagro.
 
Otro antecedente es el de Fernando Abelik, el ex empleado público de la Municipalidad de San Martín que en enero le rompió la mandíbula a Lionel Biasutti, un joven que se había negado a pagarle a una cuidacoches. El video del incidente se hizo público y el agresor continúa desde entonces con prisión preventiva. En tanto, la víctima está desde ese día viviendo fuera del país, a la espera de que se resuelva el juicio.
 
La Legislatura porteña desde hace años discute el tema, pero las posiciones encontradas de quienes quieren la prohibición total y quienes prefieren regular la actividad bloquean cualquier solución. Además, así como muchos trapitos son personas que se dedican a esa actividad como modo de subsistencia, hay muchos otros que forman parte de organizaciones mafiosas que lucran en el espacio público, por ejemplo las barrabravas.

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