OPINIÓN

La crónica de la semana (del voto electrónico al partido de la bronca)

Mientras en Diputados se le dio media sanción a un sistema vulnerable que quedará en manos de una empresa privada que nadie controla, Stolbizer anunció que busca representar "la bronca contra CFK". También aprendimos, gracias a los medios serios, que las escuchas son como el colesterol, y la de Marijuan es muy mala por ser una "invasión a la privacidad".

Sebastián Fernández
Terminamos otra semana trepidante en la que no tuvimos noticias de la lluvia de inversiones pero tampoco de la Pobreza Cero; es decir, una de cal y otra de arena. Aunque, según varios economistas serios, terminaremos el año con una inflación menor a la del 2015, lo que transformaría a las anoréxicas paritarias de este año en grandes éxitos para el poder adquisitivo de los trabajadores. Como ocurre con la curación por las gemas, es sólo cuestión de creer.

Esta semana, la Cámara de Diputados dio media sanción al voto electrónico, una extraña solución en busca de un problema. Para limitar el riesgo de fraude llevado a cabo de forma rudimentaria por punteros dispersos en el territorio, la solución sería concentrar ese riesgo en una sola empresa privada que nadie controla y cuyos accionistas desconocemos. Y, sobre todo, que ofrece un sistema vulnerable, como quedó demostrado en las elecciones a Jefe de Gobierno porteño del 2015, cuando se implementó la boleta única electrónica. La del voto electrónico es una extraña modernidad que la modernidad rechaza o simplemente ignora. Holanda dejó de usarlo en 2008, Alemania lo declaró inconstitucional en 2009 y en Brasil, el secreto de las urnas fue vulnerado por expertos en seguridad informática. Pero, como bien explicó el ineludible diputado Pablo Tonelli, el nuestro será un sistema infalible, así que no hay de qué preocuparnos. Google, Yahoo e incluso Twitter, víctimas de hackeos recientes, deberían aprender de nuestra infalibilidad.

La paradoja de esta historia es que el voto el voto electrónico sí se utiliza en Venezuela, no sin sospechas de fraude. El kirchnerismo nos llevaba a ser Venezuela; Cambiemos, al parecer, lo conseguirá.

Inspirada por una pasión que no cesa, Margarita Stolbizer anunció que busca representar “la bronca contra CFK”, es decir que sin asumirse como oficialista propone representar a quienes estén enojados con la oposición, una tarea que no parece simple. En todo caso, es un dato alentador para los simpatizantes de la ex presidenta: tomando en cuenta el caudal de votos subtrotsko obtenido por Stolbizer en las elecciones del año pasado (2,51%), la bronca hacia CFK no sería mucha. Luego de haber firmado junto a Cambiemos y el Frente Renovador el dictamen para desplazar a la procuradora Gils Carbó -y apenas la Mentalista Carrió manifestó su disconformidad- la flamante titular del partido de la bronca selectiva denunció la maniobra explicando que “lo peor del macrismo es cuando hace kirchnerismo”. Tal vez la misión del stolbicismo sea esa: ayudar junto al massismo a que el macrismo haga kirchnerismo para poder seguir denunciando al kirchnerismo. Los caminos de la bronca selectiva son como los designios del Señor, inescrutables.

Al parecer, la procuradora no sería lo suficientemente independiente del gobierno y por eso intentan desplazarla. Tal vez el presidente Mauricio Macri busque a alguien realmente independiente como Martín Ocampo, actual ministro de Justicia de la CABA, quien fuera jefe de los fiscales de la CABA luego de ser abogado de Daniel Angelici, padrino de su hijo y ex legislador del PRO. “Cuando busco un padrino para mi hijo o un jefe de fiscales para Mauricio, siempre elijo a alguien bien independiente”, habría explicado el conocido dirigente boquense y operador judicial del presidente.

Esta semana salieron a la luz algunas escuchas del incansable fiscal excavador Guillermo Marijuan que pondrían en duda su imparcialidad hacia CFK. Pero, gracias a los medios serios, supimos que así como la escucha ilegal a un kirchnerista es un "testimonio invaluable” (como la del canciller Héctor Timerman, cuya legitimidad era tal que podía justificar el relanzamiento de la denuncia de Nisman), una escucha ilegal realizada a un antikirchnerista es una "invasión a la privacidad”, por lo que deberíamos descartar la de Marijuan. Las escuchas son como el colesterol, las hay buenas y las hay francamente malas.

En estos días también supimos, gracias a nuestro presidente, que "hoy Aerolíneas Argentinas nos cuesta dos jardines de infantes por semana”. Es extraño, no recuerdo que el Estado construyera esos dos jardines por semana cuando no gastábamos esa plata en la línea de bandera. Pero lo más asombroso es que el presidente no nos diga cuantos jardines se podrían construir con erogaciones mucho mayores, como las retenciones que el Estado dejó de percibir o los miles de millones de dólares que la Argentina le pagó a los Fondos Buitre. Ocurre que hay decisiones que se miden en jardines o AUH (como Fútbol Para Todos, por ejemplo) y otras que son tan beneficiosas que no requieren medida alguna.

Por último, leímos que el presidente enviará un proyecto para limitar los juicios laborales. Tiene razón, hay que terminar con la industria de los que se dejan cortar un brazo o una pierna para luego vivir como reyes o, mejor, como presos o planeros. Además, como lo sabe cualquier economista serio, reducir los sueldos y limitar la protección a los trabajadores como en Burundi es la forma más rápida de conseguir inversiones como en Alemania.

Todo lo que quieran, pero ya no le tenemos miedo al censista.

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