SOCIEDAD

Conmoción por el asesinato de un dirigente senegalés

El senegalés Massar Ba participaba en forma activa en la defensa de los derechos humanos de sus compatriotas. Lideró los reclamos contra la Policía Metropolitana por la persecución a los vendedores ambulantes. Apareció muerto cerca de su casa.


La comunidad senegalesa en Argentina está “consternada y conmovida” por el asesinato de Massar Ba, uno de sus principales referentes, quien fue encontrado el lunes, a las 5 de la mañana, gravemente herido en la calle México al 1400, del barrio de San Cristóbal, cerca de su domicilio, y horas después falleció en el Hospital Ramos Mejía. Massar había llegado a la Argentina en 1995 y en poco tiempo se constituyó en uno de los líderes de la organización senegalesa humanitaria Daira, una de las primeras en salir en defensa de los vendedores ambulantes, perseguidos en forma sistemática, desde hace años, por la Policía Metropolitana.

Massar Ba fue uno de los primeros senegaleses en llegar a la Argentina, en 1995. Desde entonces participó siempre en forma activa en defensa de los derechos humanos de su comunidad, conformada por unas diez mil personas que residen, principalmente, en la Capital Federal, el Gran Buenos Aires y en ciudades de la costa atlántica. Aunque no era vendedor ambulante, fue uno de los que salió en su defensa, frente a los atropellos y a la persecución sufridos por sus compatriotas, en las calles de la ciudad e incluso mediante violentos operativos de desalojo en los barrios de Once y de Liniers, por parte de la Policía Metropolitana.

Massar participó en la marcha que centenares de senegaleses realizaron, a mediados de agosto de 2015, desde Congreso hasta la sede de la Jefatura de Gabinete porteña, entonces a cargo del hoy jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. En esa ocasión también se presentaron en la Legislatura porteña, donde fueron recibidos y presentaron sus denuncias ante los legisladores Gabriela Alegre (FpV) y Alejandro Bodart (MST), quienes con posterioridad se reunieron con diputados de otros bloques para pedir que se pusiera fin a los actos de violencia institucional. Junto con Amnistía Internacional y otros organismos de derechos humanos, le exigieron al Gobierno porteño “el cese de las persecuciones”.

En esa oportunidad, Abdolaye Gothé, en representación de los vendedores, aseguró: “La Policía Metropolitana nos hostiga en forma cotidiana, con violencia, amenazas y acusaciones falsas. Los inmigrantes africanos venimos a este país a ganarnos la vida dignamente y es muy positivo que distintos sectores políticos y sociales defiendan nuestro derecho a trabajar”.

Sobre lo ocurrido con Massar, fuentes de la comunidad senegalesaaseguraron en diálogo con Página12 que “desde hace dos semanas” les costaba comunicarse con él. “Lo que pensamos es que se estaba escondiendo, pero no sabemos de quién”. Uno de sus amigos dijo que el domingo pasado, horas antes de su muerte, había estado mirando un partido de fútbol. El lunes, a las 5 de la mañana, fue encontrado con graves heridas por el Same. Los médicos comprobaron que tenía politraumatismos en la cabeza, la cadera y sobre todo en el bajo vientre. En el Hospital Ramos Mejía lo operaron dos veces, pero falleció por la cantidad de sangre que había perdido como consecuencia de los golpes recibidos.

Ayer, varias organizaciones que defienden los derechos de los migrantes se presentaron en la Fiscalía 7, a cargo de Justo Rovira, para solicitar información. La Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA) confirmó que se presentará como querellante en la causa.

Carlos Alvarez, de la organización afro Xango, que venía trabajando en conjunto con la Daira, dijo que ellos acompañan a la comunidad senegalesa “en el dolor y en la búsqueda de justicia” por este crimen. En un comunicado, Xango señaló “con profunda consternación (...) su profundo pesar por la muerte del activista senegalés Massar Ba”, a la vez que reclamó que “se lleve a cabo una profunda investigación para que se determinen las circunstancias que provocaron su muerte y se identifique y condene a los culpables”.
La Arsa es la organización encargada de administrar los asuntos asociativos de los residentes senegaleses, mientras que la Daira, de la que era integrante Massar, interviene en todo lo relacionado con los temas sociales, culturales y rituales. También presta servicios vitales a los senegaleses recién llegados al país y a los residentes con dificultades económicas.


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