ENTREVISTA

Zabeca Dúo: “Está bueno recuperar el instinto de tocar”

Son dos referencias ineludibles de la música popular argentina contemporánea pero, sin embargo, le esquivan a las etiquetas y las pompas. Mañana se presentan en Café Vinilo.

Son dos referencias ineludibles de la música popular argentina contemporánea pero, sin embargo, le esquivan a las etiquetas y las pompas. De hecho, Mariano “Tiqui” Cantero y Ernesto Snajer eligieron el nombre para su dúo un poco para burlarse de su detalle anatómico en común y un poco para marcar la falta de solemnidad en la música que hacen que es, en efecto, un viaje juguetón y elegante por el folclore nacional. Lo presentan mañana, en Café Vinilo.

Por Sebastián Scigliano

Los dos tienen un recorrido nutrido por la música popular. ¿Qué los impulsa a encarar juntos un proyecto nuevo?
Tiqui Cantero: Varias cosas. Primero, una admiración mutua, de escucharnos. Yo lo conozco a Ernesto desde verlo por tele, y siempre me fascinó cómo encara la música. Hubo un cruce en un canal de tele, él tocando con Verónica Condomí y yo con Liliana Herrero y quedó una juntada pendiente. El primer trabajo que hicimos fue uno al que él me convocó, con gente de España, en 2006, que fue el año en el que empezamos a trabajar juntos. Y ahí empezaron los talleres y las clases y también lo metí a Ernesto como productor de un disco de Liliana. Ahí empezamos a girar por todo el país con los talleres de guitarra y percusión en la música folclórica argentina y fue ahí que se empezó a generar el repertorio, sobre eso, sobre ese laburo de qué pensaba cada uno sobre la música. Eso nos fue empujando a hacer un disco.

Ernesto Snajer: El tema de la motivación es un punto fundamental para cualquier proyecto musical. Después de haber hecho tanto camino, de haber trabajado mucho, la motivación es “el” punto. Y lo que motiva no es sólo que el Tiqui sea un músico fantástico, como lo es, sino que lo más motivante es tratar de profundizar en la construcción de un lenguaje.

¿Y qué hay de nuevo para buscar en ese universo del lenguaje del folclore argentino?
TC: Es encontrar algo, no ir a buscarlo. Por ahí te sorprendés de que tenés algo nuevo con esa otra persona con la que estás tocando. En este caso, no está programado nada, sino simplemente es juntarnos a disfrutar y a hacer música sin ningún límite. Y en ese lugar tiene mucha importancia la improvisación. En este caso se da de una forma muy natural jugar con los estilos y los ritmos y eso depende también de lo que cada uno va trayendo.

ES: En este momento de mi vida, para mí la búsqueda fundamental es tocar sintiéndome libre de prejuicios e inmune a la crítica ajena. Mi gran búsqueda es tocar y poner la mente en blanco, que no haya límites y que haya libertad. No me quiero preocupar por si la chacarera tiene dos vueltas, que las tiene y es fantástico, pero no me quiero preocupar por eso. Quiero tocar sin ataduras. El único juez es lo que sentimos nosotros cuando tocamos, si nos gusta o no. Edgardo Cardozo dice que hay que hacer una música y soltarla, que se tome su tiempo y ver después qué te pasa a vos con eso.

¿Por qué el nombre para el dúo?
ES: Más allá de que se lo pusimos porque los dos somos cabezones, también hay una cosa de quitarle solemnidad a la cosa. Somos músicos y nos lo tomamos en serio, claro, pero no queremos ser profesores de nada ni nada que se le parezca. Incluso si alguno se ríe del nombre, mejor.

TC: También es salir de ese lugar en el que mucha gente nos pone, y con mucho amor, de “referentes”. Hay que moverse de ahí, porque si te quedás ahí, la cagás. Es un chiste sobre eso también. Los dos usan recursos poco tradicionales para encarar el folclore.

¿Piensan en eso cuando proyectan una música, en qué recursos usar?
TC: yo lo escucho tocar a Ernesto y tengo una imagen y en función de eso pienso qué usar. Eso responde a que yo no armo el mismo set siempre, estamos con la oreja alerta y vemos qué ponemos ahí. Después está la búsqueda de cada uno. Sin embargo, uno piensa en ustedes y se imagina un sonido, hay algo que se espera.

ES: Sí, eso está presente. En mi caso, yo lo pienso, me gusta invertir tiempo en pensar en eso. No solo en la búsqueda sonora, sino que pienso mucho en recursos musicales propiamente dichos: la armonía, la improvisación, ritmos que no conozco, me gusta estar atento a corrientes nuevas, a seguir estudiando e investigando para ver qué puedo sumar. Estoy atento a eso. El concepto es investigar todo lo que se puede para que, en el momento en que nos ponemos a tocar, podamos poner la cabeza en blanco. Uno es una batidora para que, en el momento de salir a tocar, eso salga sin tener que pensarlo. Hay un momento que es muy mental y uno que no, que es el momento de tocar. Después, está ese sonido del que vos hablabas y viene con nosotros. Para mí, Tiqui es una bisagra, porque es el primer baterista de folclore argentino que no parece un baterista de otro género que se puso a tocar folclore, sino que es un baterista de música argentina. Y después hay un forma que tiene él de armar el set para tocar que yo lo he visto igual armado por muchos percusionistas por todo el país. Y lo que está bueno es que hay una primera etapa de copia y una segunda en que todos esos músicos empiezan a ponerle su impronta. Por ahí, en otra época, es se convertía en una regla, en “este es el set para percusión de música argentina”; pero ahora eso no pasa, por suerte.

Tiqui ya venía cantando algo en Aca seca pero acá es la voz principal del proyecto. ¿Cómo fue ocupar ese lugar?
TC: Aca seca es la escuela en eso, para mí. En eso y en un montón de cosas más, pero en esto en particular fue largarse a cantar con los amigos y ver que podía ser. Fue natural el proceso para mí, en el que voy encontrando la voz, también, que no es fácil, sobre todo si además estás tocando muchos instrumentos. Fui encontrando un sonido y acá, en el dúo, estoy más expuesto y eso me encanta, porque estoy al frente, con la voz adelante. Y me siento ya más cómodo cantando. Pero la experiencia con Aca seca en eso fue fundamental. Como decía Ernesto, uno trae cosas de todos lados. Mismo de la Bomba de tiempo, me llevo un montón de ver a otros tocando.

¿Cómo aparece el repertorio?
ES: Es una mezcla de cosas. En el disco hay varias canciones mías que Tiqui ya conocía de antes, así que fue también un poco un impulsor de que estén en el disco. También a mí me interesa mucho saber qué temas le interesaría hacer a él, inclusive lo presiono en el buen sentido. Hay un tema en el disco, que es hermoso, que se llama Monstruo de barro. Él me dijo medio tímidamente que le gustaba y yo lo empujé para que lo hiciéramos. Y le dije que lo tenía que arreglar él. Y él hizo toda una cosa marciana, con una guitarra africana, que está buenísimo, porque es música que a mí no se me ocurriría.

TC: Está bueno hablar de ese proceso, porque Ernesto es además un productor, y en ese proceso me dejó completamente sólo. Y yo soy medio novato con esas cosas, voy aprendiendo, y estuvo buenísimo. El proceso fue muy largo, desde ir a grabarlo al Calafate a volver a terminarlo acá con él, de lo que aprendí mucho.

ES: Estuvo muy bueno hablar de música con él, porque aparecen cosas grosas. Por ejemplo, hay un disco de Pedro Aznar, que a nosotros es el que más nos gusta, lejos, que es Contemplación, que no es de los más mencionados. Y nosotros somos fans de ese disco por separado. Y no nos poníamos de acuerdo sobre qué tema hacer. Y elegimos Al dolor de mi gente, que es un temazo. Esas cosas son muy interesantes.

¿Cómo fue la experiencia de El Calafate?
ES: Fue muy impresionante, porque nosotros casi no ensayamos. Al primer show juntos fuimos sin ensayar y fuimos armando el repertorio mientras tocábamos. Cuando surge esto de ir al estudio de Coqui Aristizábal, que tiene ese estudio fantástico en El Calafate, era eso o nada, porque la única manera de que sacáramos un disco era secuestrar a Tiqui tres días en El Calafate sin nada más que hacer que el disco. Dicho y hecho: grabamos el 70 por ciento del disco en tres días y para el otro 30 tardamos dos años. Este dúo se creó así, en el escenario y adentro de un estudio. Algún día podríamos empezar a ensayar. Supongo que los recursos que tienen les permiten ese tipo de cosas.

TC: Sí, pero está bueno recuperar el instinto de tocar, porque hay mucha gente que toca muy bien, que es muy buena instrumentista, pero en ese camino se pierde eso de salir a tocar, de ir para adelante.

ES: El otro día Leo Genovese decía una cosa interesante sobre su propio trío, decía que estaban intentando desterrar el significado de la palabra error.

¿Qué esperan del show?
ES: Yo tengo unas expectativas hermosas, porque es la culminación de un proceso de tres años en los que estuvo todo humanamente muy bien, pero que en lo profesional es un poco caótico, y no renegamos de eso. Mañana va a ser la presentación en sociedad de tres años de caos artístico y que culmina de una manera muy linda. La expectativa es eso, celebrar.

TC: yo no espera nada, de verdad. Espero que salga todo hermoso y sé que va a ser así, pero voy sin nada previo, espero que suceda ahí.



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